Primera | Maldini analiza las novedades de la liga

Las últimas balas

Goleador incansable, ha perdido velocidad y llega consciente de que la titularidad en su nuevo equipo estará cara. Las cifras goleadoras obtenidas en Francia fueron muy buenas. Siempre eclipsado por Bebeto, Romario y Ronaldo para la selección, trató de reemplazar a Weah en el Mónaco y a Ronaldo en el Barça. Dejó el Lyon tras dos títulos de Liga consecutivos.

<B>HOMBRE GOL</B>. Por todos los equipos por los que ha pasado, Sonny Anderson ha registrado unos parámetros goleadores  importantes.
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Siempre fue un depredador del área: rápido en los últimos metros y con una buena velocidad en corto. Le faltó dar el empujón definitivo en la selección, o simplemente fue un brasileño más damnificado por su pasaporte. Primero, la pareja Romario-Bebeto en el Mundial 94 y después Ronaldo dejaron muy poco margen para otros delanteros. Tuvo algunas oportunidades con Zagallo, pero pocas. Sonny Anderson regresa a España, y para todos es una buena noticia. Gran goleador del fútbol francés hasta la llegada de Pauleta al Girondins, fue fundamental en los éxitos recientes del Lyon. Se perdió media temporada pasada por una lesión y aún así terminó con doce goles en su segundo título consecutivo. Ha perdido velocidad y quizá no esté para jugar partidos completos, pero a Benito Floro le aportará experiencia y gol.

Una historia repleta de detalles la de Sonny Anderson. Delantero casi siempre a la sombra pero con un indiscutible prestigio. Cuando llegó al Barcelona para suplir a Ronaldo, se cumplieron todos los sueños de este hijo de un modesto entrenador nacido en Goaituba el 19 de septiembre de 1970, solo días después del apogeo brasileño en el Mundial de México. Creció en el modesto Jau y nada más llegar al Vasco de Gama ya se encontró con su destino. Primero Roberto Dinamita y después Bebeto, le eclipsaron de tal forma que vio en el Guaraní la única salida. Si en el Jau jugaba de centrocampista ya entonces había adelantado su posición por su instinto goleador. Consagrado máximo artillero en el Guaraní, se tomó el Servette de Ginebra como un trampolín para el éxito. El fútbol suizo. Igual que Elber, otro de los delanteros que se retirarán con la misma sensación de vacío en la selección. En Suiza sonó, y allí duró hasta que el Marsella de Tapie le firmó tras un amistoso entre los dos clubes.

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Con una media cercana a un gol por partido, en Marsella todo rodaba de maravilla hasta que el escándalo por la compra del partido ante Valenciennes acabó con el equipo en Segunda y Sonny Anderson en el Mónaco. Su cometido, hacer olvidar a Weah, como después le sucedería con Ronaldo en el Barcelona. Difícil, aunque a mediados de los noventa Anderson vivía el mejor momento de su carrera, con la punta de velocidad y el instinto goleador intactos. Una lesión en la rodilla le obligó a una larga recuperación en Brasil y le frenó en seco en su primera temporada, pero las charlas con Zagallo y las noticias de una gran oferta del Inter le ayudaron. Sin embargo, ni acabó en Italia ni Zagallo le dio casi opciones en la selección. Una gira por Asia y no mucho más. También fue decisivo su técnico en el Mónaco, Jean Tigana, que le acusó de egoísta con la pelota y le obligó a mejorar sus movimientos con los vídeos de los partidos. Todo se tradujo en 40 goles en sus dos últimas temporadas en el Mónaco, el debut con gol incluido con Brasil ante Corea del Sur y la llegada al Barcelona para suplir la marcha de Ronaldo al Inter. Louis Van Gaal ya le quiso en el Ajax y ahora le tenía en el Barcelona, donde fue titular habitual en sus dos temporadas con unas cifras goleadoras sólo aceptables. Quizá por eso no dejó un gran recuerdo a pesar de sus dos títulos de Liga y el doblete en 1998.

Su vuelta al Lyon le catapultó otra vez a las listas de máximos goleadores europeos, con una media de más veinte tantos en sus dos primeras temporadas. A sus 32 años ha bajado en rendimiento, y cuando se recuperó de la última lesión para el último tramo de la pasada Liga sólo fue titular en un partido ante el Montpellier. Delanteros jóvenes como Luyindula o Govou apuntan alto y le superan en velocidad. Aún así, marcó goles decisivos para despedirse de Francia, y algo similar pretende hacer en el Villarreal. Suplente de garantías, goleador aún con balas en la reserva. El Pistolero aún puede hacer daño, aunque eso depende ahora de las decisiones que adopte Benito Floro.

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