Amistoso | Sevilla 3 - OFK 1

Navajita Plateá

Reyes se dio un hartazgo ante el OFK de Belgrado, muy inferior ante el serio Sevilla típico de Joaquín Caparrós

<b>MUY FÁCIL</b>. El partido de presentación del Sevilla no tuvo historia y los de Caparrós vencieron con facilidad al OFK de Belgrado, que presentó batalla, pero no pudo con Reyes.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

En el fútbol, la verdadera calidad es la del bloque, el patrón de juego: el equipo. En el caso del Madrid, ese patrón de juego es, dice Marcello Lippi, un algo exhibicionista, un poco circense y tan guapo, que a veces se da con la nariz en la luna de tanto mirarse en el espejo. En el caso del Sevilla de Caparrós, el asunto siempre ha estado claro: todo menos circo. El orden y el honor pizjuanista sólo tienen un camino: correr, disciplina y dársela a Reyes. Y ayer, a Germán Hornos.

Así está escrito el código del Sevilla desde que Caparrós lo rescató del oprobio de los veinte duros. Artículo I: el jefe siempre tiene razón, se llame Caparrós o Del Nido. Artículo II: para las dudas, nos remitiremos siempre al Artículo I, aunque en Marbella, a lo que se ve, creen otra cosa. En vista de que Torrado no sigue esos mandamientos, el mexicano está como la Lirio, con las sienes moraítas de martirio... y allá pancartas.

Así las cosas, ocurrió que el Sevilla salió al campo sin la mayoría de los que deben llevarle al salto de calidad, Silva, Ocio... pero se encontró con los que van a morir te saludan, Caparrós. Los blanquiazules de Belgrado, anonadados en el corazón de Nervión y del calor, no encontraron a Reyes, a quien no hubiera pillado ayer ni uno de esos comandos del general Ratko Mladic. Mucho menos, claro, los torpones Jokic y Trivanovic. Eso, aunque los del OFK (Traducción: Omladiskog F.K., Juventud F. C. de Belgrado) intentaron morir en pie, como buenos yugoslavos: para estos tíos no existen los amistosos, ni un partido que no se pueda ganar. Después, ya veremos.

Lo malo para el OFK y su garra es que jugadores con la salida de Reyes y los detalles de Hornos no se conocen en Belgrado desde los tiempos de Dzajic, Zungul, Popivoda y Surjak. En Yugoslavia, la gente juega muy bien al baloncesto o al tenis o emigra por aquello del embargo. El aguardiente del monte Zlatibor es brutal. Así que no le temen a nada ni a nadie. Pero en fútbol se han quedado ya un poquito en el Neolítico Superior. Y Reyes es muy del siglo XXI.

El restallante Sevilla gobernó la vibración del partido, pese al interés que le echaron los del Juventud. El OFK quería salir en ataque, pero cuando lo hacía se clavaba en el pecho el puñal de Reyes, que entraba por los costados como eso: como una navajita plateá de Utrera en una tostadita crujiente de mantequilla untada en pan de Alcalá. Pero Alcalá de Belgrado, no de Guadaira.

Con la defensa del OFK abierta por los tajos de Reyes, Gallardo encontró a Hornos al filo del descanso y el uruguayo, que no se parece en nada a Gerd Müller, marcó un gol de los del rocoso Torpedo alemán: controlo, cubro, me giro, pego, celebro. Uno-cero, descanso.

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Luego,el OFK cargó contra el fuego sevillista. Y se quemó: Baptista, más vibrante que el talaverano Casquero, ofreció a Reyes el penalti del 2-0. Gallardo apuntilló, recreándose: 3-0. Kolakovic hizo el 3-1: de penalti también. Jugó Navas. Torrado, readmisión, cantaba la grada. Pero al final, deliraron con Reyes, navajita plateá. Sí, señor Del Nido...

Torrado salta a la calidad

Desde las gradas de Nervión, algunas pancartas contestaron los propósitos del club para liquidar al mexicano Torrado. Las proclamas torradistas aludían al salto de calidad y afirmaban la negativa a la presunta venta del futbolista. De polémicas así solía vivir el fútbol en los buenos tiempos.

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