Cruyff, el 14 de Clemente
Jordi está feliz por su debut y espera encontrar un nivel futbolístico familiar. "Me siento bien jugando al lado de buenos peloteros"

Javier Clemente no esperó y decidió hacer debutar a Jordi Cruyff ante Os Belenenses. Sorpresa. El 14 de Cruyff entró en el campo de Restelo y algo cambió en el ambiente. "No tuve ninguna sensación especial después de tres meses de lesión extraña. Fueron 30 buenos minutos de fútbol", comenta Jordi, aliviado tras su estreno.
"No me esperaba estrenarme tan pronto. Sinceramente, pensé que sería el martes. Debutar te obliga a jugar más fuerte, por lo que no tuve miedo de meter la pierna en cualquier choque". A Jordi se le nota tranquilo, consciente de que está ante un enésimo reto por borrar a Johan de la memoria de los aficionados cuando le ven jugar. "No busco protagonismo y jamás lo hice. Sólo quiero ser uno más en el grupo. Me siento muy tranquilo de blanquiazul".
Este rubio de los ojos claros, que sufren con el sol abrasador del mediodía lisboeta, se juntó en el campo con algunos de los blanquiazules que mejor tratan el balón en el equipo. Álex, Tamudo y sobre todo Óscar le contagian el sentirse cómodo. "He compartido muchos años de vestuario con Óscar. Siempre me he sentido bien jugando con buenos peloteros. Uno se entiende bien con esta clase de futbolistas". ¿Cómo lo va a hacer en un sistema en que los tocadores están en inferioridad? "Lo de que jugamos muy atrás es muy relativo. Si aprovechas los huecos y las bandas, todo cambia".
En la zurda. Y hablando de bandas. Clemente dijo maravillas de su polivalencia. "Con Clemente, aún no hemos dialogado sobre fútbol. Si juego me da igual dónde hacerlo".
Ahora le espera el Beira Mar, otro Primera, y que puede otorgarle más minutos de gloria. ¿Objetivo? "Quiero ir paso a paso, ya que todavía quedan 20 días para la Liga".
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Lemmens y el holandés
A pesar de que Jordi comparte habitación con Óscar, con el que comparte una grata amistad desde su etapa en el Barcelona, el medio pasa horas y horas al día hablando con Erwin Lemmens. Y es que el flamenco del portero y el holandés de Cruyff sólo difieren en el acento, por lo que ambos aprovechan para practicar estos idiomas en Portugal.