Yo digo Juan Mora

El atletismo se deja comer el terreno

Juan Mora
Importado de Hercules
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De seis y media a siete y media de la tarde, La 2 dio el partido España-Portugal de la Liga Europea de fútbol playa. Pese a toda su oficialidad, la competición parecía más bien cosa de amiguetes, de jugadores retirados que pasan la tarde jugando al fútbol en la playa y que luego se van de cervezas. Dada la notoriedad de algunos jugadores —Míchel y Julio Salinas por parte española— resultaba curiosa la transmisión, pero importancia no parecía tener mucha. No vamos a ser mejores porque ganemos al fútbol playa, pero ahí había 3.000 espectadores que se lo estaban pasando de rechupete.

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Con las gradas abarrotadas, el público entusiasmado y un festival de goles, algunos impresionantes, la sensación al otro lado del televisor era de que la competición no sería importante, pero sí interesante por divertida. Acabó y empezó de inmediato el atletismo, el Gran Premio de San Sebastián, donde nuestros atletas se jugaban victorias, récords y, algunos, la participación en los Mundiales. La competición era importante; el escenario, el estadio de Anoeta, imponente. Pero las gradas estaban vacías. Es la imagen de la que siempre se huye en la televisión, pues es una invitación a cambiar de canal.

Si un acontecimiento no interesa ni allí donde se celebra, será difícil convencer al telespectador de que lo vea. Entonces el atletismo, en vez de salir reforzado por la televisión, se ve perjudicado, porque 4.000 espectadores en un estadio de 32.000 pasan desapercibidos. Al atletismo le falta imaginación para llevar más gente a las gradas, y humildad para organizar las competiciones en estadios más pequeños. Y en esto la Federación Española es reincidente. Le pasó en la Peineta, en los Campeonatos de España y ayer. No es una buena política para seguir pidiendo estadios que luego nunca se llenan.

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