Una zurda magnífica
Zurdo de talento, necesita libertad. Es el enganche clásico argentino y corría peligro de estancarse en Independiente. Sus orígenes están ligados a Argentinos Juniors, la cuna de Maradona.


Una zurda magnífica, libertad para moverse por detrás de los puntas, atrevimiento y unas altas cifras goleadoras. Un cóctel explosivo que le ha conducido hasta el Málaga tras unas tardes excelentes primero en Argentinos Juniors y después en Independiente. Pasó una última temporada muy difícil en Avellaneda, pero me consta que en Málaga están enloquecidos con una nueva zurda que les hace soñar. Fue clave en el último título de Liga de Independiente y convirtió a Silvera en goleador. Bastante ausente e irregular en los últimos meses, aunque Bielsa se acordó de él para la selección. Allí le escoró mucho a la banda izquierda y eso le restó nivel, porque para el Pocho Insúa lo principal es la libertad.
Lo de Pocho se lo puso Pepe Morales, su primer técnico en la novena de Argentinos Juniors. Su carácter lo demostró cuando exigió sin dudarlo el número 10 de Independiente, el de Bochini. Su talento jamás llegará a los niveles de Bochini, pero en los últimos años Insúa nos ha regalado verdaderas perlas. El diez de Independiente lo han llevado desde la retirada de Bochini jugadores tan distintos como Daniel Garnero, Esteban Cambiasso, Gustavo Grondona, Jorge Burruchaga, Diego Cagna o Gustavo López, pero pocos han representado la esencia del diez como Insúa.
Del barrio de Argentinos. Parecía ya predestinado al éxito más allá de que José Pekerman le dejase a última hora fuera del Mundial Sub-17 de Egipto, el de la consagración de Ronaldinho. En realidad Pekerman ya le había convocado con 15 años. Había nacido en el barrio de La Paternal, cuna de Argentinos Juniors y por tanto de emblemas del nivel de Maradona, Riquelme o Cambiasso. Su padre, Jorge, era profesor de fútbol y con sólo cinco años ya se divertía en los partidillos de Gimnasia de Vélez Sarsfield, embrión de Vélez y de donde salió entre otros el otra vez atlético Diego Simeone.
De todos los críos de su generación ya empezaba a destacar su zurda. Nada más entrar en la escuela de Argentinos empezó a jugar como enganche, clásica palabra futbolera argentina que define a un centrocampista de los de talento puro, cabeza levantada, libertad y juego cerca de los puntas. Enganche son Aimar o Riquelme, enganche son Ronaldinho o DAlessandro. Y en Málaga tienen ya al suyo, que superó pruebas y divisiones en Argentinos Juniors a gran velocidad.
Insúa olvidó pronto la decepción del Mundial Sub-17 y luego se desquitaría en el Mundial de Nigeria. Debutó con 17 años en Primera de la mano del Chiche Sosa y llegaría la famosa tarde de su doctorado. En el campo de Ferro y ante el River de Aimar y Saviola, hizo tal partidazo que eclipsó a las grandes estrellas. Argentinos ganó 2-0 e Insúa ya tenía todas las novias posibles. Era septiembre de 1999, y un año más tarde firmó por Independiente. Atrás dejó una última temporada y media en Argentinos con quince goles, y un traspaso a River frustrado a última hora.
Lideró al campeón. Clausen le ofreció el 10, Insúa lo cogió al instante y el técnico respiró aliviado. Aún nadie lo intuía, pero en ese momento se empezó a escribir la historia del Independiente campeón (Apertura 2002) con el Tolo Gallego. El equipo estaba dirigido desde el campo por Insúa, con Silvera goleador y Montenegro, Pusineri o Milito (recién llegado al Zaragoza) como estrellas destacadas.
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Del gol a San Lorenzo el día del título (3-0) tendrá tantos recuerdos como de uno al propio ciclón en categoría infantil, un libre directo ya en campo grande que Insúa siempre recuerda con cariño.
Aún le quedan muchos por marcar porque tiene gol. Muy bueno en los libres directos, especialidad que le ayudó a superar los diez tantos en su último año en Independiente. Ahora da el salto al fútbol europeo, y además promete mucho. El Málaga, el más beneficiado.