Paixao se cargó el debut de Jordi
Marcó Tamudo, pero el árbitro decidió y llegó la primera derrota

El Espanyol abrió ayer la gira de Portugal con su primera derrota de pretemporada. El árbitro, Bruno Paixao, impidió el cuarto triunfo consecutivo del equipo blanquiazul. Marcó Tamudo y debutó Jordi, pero no fue suficiente.
Clemente avisó que la pretemporada servía para probar todos sus sistemas preferidos. El de la defensa de cinco, con tres centrales, es uno de ellos. Torricelli debutó acompañando a Jarque y Lopo en el eje, mientras Wome y Bertran tuvieron toda la banda para saciar su sed de ataque. Con este planteamiento, el Espanyol ganará siempre consistencia defensiva pero, como anoche, le costará un mundo llegar arriba con aire. Demasiados metros por delante para Domoraud y Bastía.
Os Belenenses lucía traje nuevo ante su animosa afición y pudo estrenar las redes de Restelo en el minuto 17. Una indecisión en la salida de Toni dejó el balón casi muerto en boca de gol. Por ahí apareció Bertran para salvar el primer gol en contra de la pretemporada.
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Héctor volvió a tener minutos por la izquierda, la posición más coja del equipo. El chaval corre y desborda, pero la natural cadencia del recorte por el interior (es diestro) le hace perder verticalidad a cualquier contragolpe. ¡Que venga el zurdo! Pero que no quiten a Héctor, que es el chisposo del grupo, Tamudo aparte. Un dato: el primer chut a puerta lo ejecutó Maxi en el minuto 43. Pero Marco Aurelio detuvo ese intento, el mejor del tostón de primer acto.
Más de sistemas. Clemente sentó a Torricelli en el descanso y metió a Álex Fernández por la izquierda, desplazando a Héctor al centro. Ahí gusta mucho más. Pero el Universo Perico se eclipsó en el minuto 61. Jordi Cruyff desenfundó su 14 y Clemente le hizo debutar, por sorpresa y con nocturnidad. Se marchó Héctor, pero entró Jordi, ese rubio espigado al que le sienta tan bien vestir de Dani. El influjo del hijo del Profeta provocó que, nada más salir, el árbitro decretara penalti por empujón a Tamudo. Él mismo se encargó de lanzarlo, a lo Panenka, para enfilar el camino de la victoria. Un triunfo que no llegó porque el colegiado Paixao se encargó de empatarlo y ganarlo. Expulsó a Bastía (al final a Óscar también), pitó un penalti inexistente y Os Belenenses vencieron. Triste consuelo para los lusos.