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Multimillonario anónimo

Amancio Ortega se ha convertido, desde la nada y el más absoluto anonimato, en el empresario más rico de España y el 18º del mundo. Zara es su gran obra

Amancio Ortega.
Actualizado a

n Extremadamente discreto, pero extremadamente rico. Así definía la revista Forbes a Amancio Ortega Gaona en uno de sus habituales informes sobre los hombres más ricos del mundo. La historia de este leonés (Busdongo de Arbas, 28-3-1936) de nacimiento pero coruñés de adopción es la de todo un self made man con tres rasgos: prudente, observador e inteligente. Forjó su alma de tendero a principio de los años 50 en una pequeña tienda de A Coruña, La Maja, donde conoció a su primera mujer, Rosalía Mera Goyenechea, con quien tuvo dos hijos y de la que se separó en 1986.

En 1975 inauguró la primera tienda de Zara en A Coruña, a la que no pudo llamar Zorba por un problema con la Oficina de Registros y Patentes y desde entonces todo ha sido crecer, crecer, crecer... A día de hoy el emporio Inditex da trabajo a 32.000 personas y aglutina a siete cadenas de moda con 1.690 tiendas en 46 países.

Y todo desde el más cómodo anonimato (al que le empujaba una timidez casi enfermiza) tanto que la primera foto pública que se tiene suya es de 1999.

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A pesar de tener una fortuna de 10.300 millones de dólares, Amancio Ortega se define como un hombre corriente y solidario (donó seis millones de euros para paliar la catástrofe del Prestige). Vive en un dúplex en A Coruña y desayuna siempre en el Club Financiero, donde sus amigos le llaman ‘Peniques’. Una vez a la semana almuerza con sus empleados en el comedor de la empresa en Arteixo y los domingos que puede se pasa por Riazor para disfrutar o sufrir con el Deportivo.

Casado en segundas nupcias con Flora Pérez, tuvo con ésta una hija, Marta, que es una gran amazona y para la que ha montado el Centro Hípico Casas Novas en Laracha, para muchos el mejor de España. Su única debilidad de multimillonario es el avión privado que se ha comprado por 6.000 millones de pesetas para sustituir a un Falcon 900.

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