Manita al Woerden con los suplentes
El Zaragoza de Flores continúa intratable y suma su cuarta victoria


Cinco goles, tres palos, una hora de viaje desde el cuartel general de Oosterbekk y un enfado de Paco Flores porque su equipo no llegó a la decena; ésta es la síntesis del simulacro de partido que ayer disputó el Zaragoza. Porque detrás del enunciado de Woerden se esconde una cuadrilla de amigos que difícilmente tendrían cabida en un equipo español de regional medianamente preparado. No hay exageración en todo lo expuesto con anterioridad: el número 8, un tal Verhagen, superaba con holgura los 120 kilos. Y así, claro, es complicado jugar al fútbol.
Más complicado todavía es intentar extraer conclusiones del partido. El Zaragoza ganó silbando. Flores le concedió minutos a los hombres menos habituales. Jugaron Drulic, Bilic, Miguel García y hasta el chaval Jorge Zaparain, pero, a pesar de las novedades, en el encuentro nunca hubo ritmo ni tensión competitiva. Así que el partido no tuvo ninguna historia. Fue un monólogo en el que el único mérito zaragocista fue no contagiarse demasiado de la nada absoluta del rival.
En cuanto al juego, la superioridad zaragocista fue aplastante, aunque sin ninguna brillantez en el juego, quizás por falta de ganas o por contagio de la escasa entidad del conjunto local. En la primera mitad, Bilic, Drulic y Miguel García engordaron algo el resultado, pero en la segunda el parcial fue todavía más ajustado, a la vez que aburrido. Corona anotó de golpe franco el cuarto tanto y Generelo cerró la cuenta desde fuera del área. No hubo más. Y, ciertamente, fue muy poco.
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Los holandeses sólo crearon alguna ocasión aislada de peligro más como consecuencia de algún error de los zaragocistas que de su propio juego.
El equipo dirigido por Paco Flores, que afronta la recta final de la concentración de pretemporada en Oosterbeek, mañana disputará su último partido frente al Nac Breda, a partir de las 19:30 horas.