El Caño que hará feliz a Torres

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Si a los jugadores argentinos desperdigados por medio mundo se les pregunta por Ibagaza, el 90% contesta: "No sé cómo Bielsa no lo lleva a la selección. Si hace años que la rompe en el Mallorca...". El Cabezón convocó por primera vez al mediapunta del Mallorca (falta un pelo para que sea del Atlético) el pasado mes de mayo para los amistosos contra Japón y Corea del Sur, pero muchos le reprochan que tardara tanto tiempo en abrir las puertas de la albiceleste a un jugador al que sólo le hace falta una gatera para colarse en el mejor equipo del mundo y, una vez dentro, hacerse grande, muy grande. Ariel Miguel Santiago Ibagaza llegó al Mallorca de la mano de Héctor Cúper (también lo hicieron Roa, Siviero y Mena), quien le guió hasta las portadas de El Gráfico y el gran periodismo argentino en su etapa como entrenador de Lanús. Eso fue en la 98-99. Desde entonces han pasado cuatro temporadas en las que Ariel ha disfrutado y ha hecho disfrutar a Son Moix. Y a toda nuestra Liga.
Paradojas del destino, Gregorio Manzano puede ver cumplido el sueño por el que suspiró en su día Luis Aragonés, el hombre al que relevó en el banquillo del Manzanares. Ambos conocen bien a este pequeño diablo con sangre española (abuelo vasco) que en su currículo suma un Mundial Sub-20, una Conmebol, una Copa del Rey y una Supercopa de España. Ibagaza es la manija que buscaba Manzano para dar cuerda a este Atlético al que Jesús Gil ya no da carrete. Pesa 65 kilos y mide 1,66, pero es grande. Tiene el físico y el pasaporte de Maradona. Y su número, el 10. El Niño Torres ya se frota las manos. Se imagina rematando los pases siempre envenenados del Caño.