El Ángel de los números
Presentado al crack, resulta obligatorio prestarle atención a uno esos que no se llama Cruyff, y sí Morales. Ángel, una figura en todos los sentidos
Aquí al lado se desnuda Jordi Cruyff, y en estas líneas tratamos de homenajear a Ángel Morales, la antítesis de un crack, quizá el jugador más sacrificado que ha tenido el Espanyol en los últimos años (y con él, todos los de su Quinta, en que sólo resisten en Montjuïc Tamudo y Soldevilla).
Morales ha pasado de puntillas por el stage, como si con él no fuera la cosa. Demasiada gente nueva... Pero Ángel ha seguido trabajando como el primer día, como si fuera el último. Un gol, buenos minutos y un alto grado de confianza. "Es normal que ahore se hable más de los fichajes. Cuando pase este momento tocará hacerlo de quien se lo merece", comenta.
Pese a que todavía es pronto, quien más o quien menos hace sus quinielas, sus cábalas sobre el posible equipo base de Clemente. En ninguna aparece Morales. "Estoy acostumbrado a que me pase esto, pero la experiencia me demuestra que trabajar día a día da sus frutos. Estoy dispuesto a demostrar que Javier Clemente puede contar conmigo".
Morales es de esos hormiguitas, que parece que no están pero que ya acumulan un balance de partidos en Primera excelente. "¿Jugó muchos encuentros en las dos últimas temporadas?", se preguntarán: nada menos que 35 (2001-2002) y 34 (2002-2003). "Estoy contento por estar aquí. Mi familia es del Espanyol y siempre fue un sueño jugar. Si fuera por dinero ya no estaría aquí, ya que el año pasado recibí una oferta muy seria del fútbol chino". Alucinó con la propuesta pero no dudó en descartarla. Meses antes, Morales tuvo "un pie fuera" del club.
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Y como que los números fubolísticos le van bien, los de las finanzas no quieren ser menos. Morales es ya un licenciado en Económicas después de nueve años de dura pugna entre balones y libros. "Por fin he podido lograr lo que mis compañeros de facultad hicieron hace tiempo. Acabar la carrera es una satisfacción personal para mí. No sé si en un futuro utilizaré todo lo que he aprendido, lo espero al menos, pero ahora me quiero centrar en el fútbol. Todavía tengo 28 años. Es bonito tener una buena base". Y la tiene, y además con un padre que le aconseja bien.
Ángel tiene algo de show. Ha sabido hacer de su tiempo libre un divertimento sano, rodeado de gente guay. Su ordenador personal también le acompaña. Es casi tan amigo suyo como Raúl Tamudo, el inseparable colega. "¿Que estoy a su sombra? Aquí nadie ensombrece a nadie. Raúl es el goleador, pero sigo diciendo que estoy satisfecho y contento con mi labor. También es importante para el equipo".