España, la mar y la vela
La vela en España tenía que ser como el esquí en Suiza. Nos dice un suizo que no sabe esquiar y le miramos como un suizo raro. En las montañas de Suiza se pone a nevar en septiembre y no para hasta abril. Medio año no teniendo otra cosa más que esquiar en los días libres. Pues en Suiza creen que aquí todos tenemos barco. No les debería faltar razón. Los suizos, que están muy viajados, van a Suecia y se hinchan a ver veleros por la costa. Miran el mapa de España, ven que tenemos agua por todas partes, saben que nos dura el sol más que a ellos la nieve y nos convierten a todos en navegantes.
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Navegantes tenemos muchos, y buenísimos. Lo estamos viendo en esta Copa del Rey, que es competición bandera en el calendario. Participa hasta el Rey, aunque cuando se sube al barco se quita la corona. De otra manera no se entiende que haya competidores que quieran ganarle públicamente y que él eche las broncas que echa a los patas que se le ponen en medio sin que intervenga la autoridad competente. Pero una cosa son las regatas y otra, que nos resulte tan familiar la vela como a los suizos el esquí. Se puede tener un velero y no regatear, igual que en Suiza no se obliga a nadie a hacer eslalon.
La regata son palabras mayores. Hay que tener un buen barco, una buena tripulación y un buen patrocinador. Se quita al Bribón, y los demás barcos venden su nombre a los mecenas, pues cuestan una fortuna. Y por eso precisamente no tenemos barco en la Copa América, Fórmula 1 de la vela. Cada país pone el mejor que tiene en tecnología y reta a otro. Hasta que sólo hay un ganador. Por Palma andan los suizos, que son los ganadores de la Copa América. Ya ven, un país sin mar y con el mejor barco. Buscan aguas para defender su desafío. España las tiene. Sólo nos falta el querer tener un barco.
