Fórmula 1 | Renault

Alonso ya es el número 1 de Renault

Su demostración de Silverstone, remontando seis décimas por vuelta a Trulli sin control de tracción, ha decantado la balanza hacia él en el equipo francés.

<b>TAMBIÉN BIEN CONVENCE EN EL BOX.</b> Fernando Alonso se ha ganado la confianza de todo el equipo Renault.
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Silverstone fue un abandono y así quedará en los libros. Pero la intrahistoria de la Fórmula 1 dice que éste es el punto de inflexión que necesitaba Fernando Alonso para llegar con Renault a lo más alto. Gracias a esa carrera, el asturiano se ha convertido en el auténtico número uno dentro de su equipo.

Las diez vueltas que hizo sin control de tracción y con cambio manual han impresionado más en el cuerpo técnico del equipo que sus tres podios. Pese a llevar un coche inconducible (los monoplazas actuales están concebidos para llevar conectadas las ayudas a la conducción), le remontó a Jarno Trulli a un ritmo de entre seis y siete décimas de segundo por vuelta. Así se explica Mike Gascoyne, director técnico, cuando recuerda la carrera del asturiano: "Fantástico, fantástico. El ritmo de Fernando con el coche casi averiado fue increíble. Su trabajo fue impresionante y la carrera, plena de rapidez y regularidad".

Es decir, su demostración ha cambiado la impresión que tenían los ingenieros de él. Hasta ahora le valoraban en igualdad de condiciones con Trulli, aunque daban más peso a los siete años de experiencia del italiano. Parece hasta lógico que fuera así, pero no ante un superdotado para esto de las carreras. En Canadá, su compañero sufrió la misma avería. Jarno, a diferencia de Fernando, hizo tres trompos antes de retirarse.

Acertó con las gomas. Pero aún hay más. El choque de criterios entre el ovetense y su simpático amigo se saldó con una derrota en toda la regla. El transalpino eligió neumáticos blandos, se calificó en primera fila, pero se hundió del primer al sexto lugar. Nano salió con duros desde la octava plaza, y hubiera sido cuarto si no se desconecta el sensor de la electrónica que rige la caja de cambios. Nunca un mal resultado había tenido tanta importancia. Alonso opina en todo, desde la puesta a punto a la estrategia. Como Schumacher. Si le hubieran hecho caso en Mónaco y Canadá (estrategia a una sola parada en lugar de dos), ahora tendría dos victorias. Pero prefirieron seguir la táctica escogida por los simuladores informáticos. Justo la misma que sus rivales de cabeza.

En la Fórmula 3000. Lo curioso es que Fernando siempre ha tenido que romper los prejuicios sobre su bisoñez. En la Fórmula 3000, los técnicos de Astromega le obligaban a salir con los reglajes del año anterior, hasta que se plantó y le empezaron a hacer caso. La temporada acabó con una victoria en la Catedral, Spa (Bélgica), y un cuarto puesto en el campeonato. Ahora lucha por acabar entre los seis primeros y hacer algún otro podio. Pincho de tortilla y cerveza a que lo acaba consiguiendo.

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Con el cielo tan despejado como el de Hockenheim, Alonso llega al GP de Alemania, el único sitio del mundo donde se harta a firmar gorras de Michael Schumacher. Ayer pudo conocer de primera mano el nuevo trazado, estrenado el año pasado, y nacido de la pluma del arquitecto Herman Tilke.

Fernando vio que es posible adelantar, gracias a una anchura de pista de ¡18,50 metros!: "Aquí caben cinco coches". Es la pista más amplia del Mundial y permite multitud de trazadas, aunque ya no se pase de 310 km/h. Esta vez, además de su padre, José Luis, está su madre, Ana. Y por primera vez en lo que va de año sólo se acercó un periodista extranjero despistado. Cosa de tener dos abandonos consecutivos. No habrá novedades mecánicas de consideración. Sólo algunas piezas para mejorar la fiabilidad. El año pasado el mejor Renault hizo octavo en parrilla. Y hace dos, Alonso celebró su veinte cumpleaños con su mejor resultado en Minardi, décimo. ¿Qué regalo le deparará esta vez el destino?

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