Primera | Málaga

Schruns, un paraíso perdido en Austria

El equipo repite estancia en el Hotel Löwen, un edificio que combina la elegancia con las más modernas instalaciones

<b>TRANQUILIDAD.</b> Apenas se percibe el rumor de un río en la localidad austriaca, ideal para desconectar del estrés de las grandes ciudades.
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Antes de enfrascarse en la batalla que es el campeonato de Liga, el Málaga ha decidido oxigenar sus fuerzas en uno de esos paraísos perdidos que anidan entre selvas esmeralda y picos perdidos en la nieve. Su actual residencia es un pueblo fantasma llamado Schruns. Ahora mismo es temporada baja, apenas circulan gentes por sus calles y el único ruido que se escucha es el murmullo de un pequeño río. Gobernando el lugar, a 800 metros de altitud, se encuentra el Hotel Löwen —Los Leones, en español—, lo más distante a los ultramodernos hoteles de las grandes capitales, mezclas de plástico y cemento.

El Hotel Löwen es distinto. Está construido en su mayor parte de madera y decorado con la elegancia de la Austria de Sisí Emperatriz. El personal del hotel va ataviado con ropas de la época, las pinturas se reparten por habitaciones y pasillos, los salones son amplísimos, con lámparas que reflejan motivos florales... Es una parte del mundo antiguo que ha quedado intacta, pero tampoco le falta modernidad, ya que presenta unas instalaciones completísimas para deportistas de élite —antes del Málaga equipos como Lazio o Inter de Milán se han alojado en el Hotel Löwen—. En temporada alta se convierte en una de las más importantes estaciones de esquí de Europa y numerosos deportistas de élite aprovechan sus instalaciones: piscina climatizada, baños de contrastes y aromaterapia, saunas, baños turcos, hidromasaje, gimnasio y solarium. En estos momentos, tanto la piscina interior como el gimnasio están siendo reconstruidos, ya que son zonas que se van a ampliar hasta ocupar el tamaño de un campo de fútbol.

Césped de lujo. En el exterior, a sólo cinco minutos andando, se encuentran los dos campos de hierba natural que están a disposición total del Málaga. El clima es perfecto —18 grados durante el día— y ambos terrenos se encuentran en muy buen estado. Suele llover, pero eso no perjudica los entrenamientos.

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En Málaga hubiese sido casi imposible comenzar el trabajo en plena oleada de calor. "Con el clima tan caluroso que hay en Málaga no podríamos haber aguantado esta paliza física que nos han dado. Se nota el fresquito que hace, se puede hacer el trabajo muy bien y eso es muy importante", comenta Gavilán, uno de los canteranos que vive su particular sueño con el primer equipo en Austria. "Hay que trabajar duro para que la temporada no se nos ponga cuesta arriba. Los demás equipos se preparan bien y hay que luchar ahora para estar a la altura todo el campeonato. Entrenando en estas condiciones será mucho más fácil".

Los paseos de la plantilla y el senderismo están a la orden del día, e incluso se pueden alcanzar las cimas heladas subiendo en los telecabinas. No falta un detalle. Evidentemente, los técnicos y los jugadores del Málaga están encantados. Por eso han repetido.

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