Entrevista Erwin Lemmens

"El caballo y el futbolista se deben cuidar igual"

Este portero alto y sonriente se está dejando el pelo largo.

<b>TONI</B>. “Nos hemos hecho amigos. El beneficio del equipo, antes que nada”.
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¿Cómo le sientan los primeros días de la pretemporada?

De momento todo va bien. Al principio cuesta entrar en la dinámica de grupo, pero en el vestuario la gente es muy agradable. Llevamos pocos días pero muy intensos. Estos momentos sirven para unirse y empezar a concienciarse de que hay que trabajar a tope.

Además los porteros llevan un ritmo distinto y, como siempre, hacen ejercicios al margen. ¿Le cuesta más hacerse con la gente?

A un portero se le hace más difícil, sí. Lo que pasa es que acabas creando una amistad con los demás guardametas de la plantilla.

¿Y así se pueden ustedes contagiar mutuamente su propia locura, verdad?

Ya tiene razón ya, los guardametas estamos un poco locos. En todo el mundo se nos reconoce así. Hombre, cierto es que para salir a los pies del delantero o en un salto a ciegas hay que estar un poco loco.

Hablaba antes de la amistad. ¿Qué tal le va con Toni?

Fenomenal. Nos hemos hecho amigos, pese a que nos juguemos el puesto. Eso no importa, el tiempo dirá quién debe jugar. Antes que nada está el beneficio del equipo.

¿Y con Gorka?

Es joven y tiene condiciones. Aprende muy rápido. Yo tengo 27 años y estoy en medio de Toni y de Gorka. Puedo enseñar a uno y aprender del otro. Es ideal.

¿Es de los que se marca objetivos como el de entrar en Europa o ser campeón de Copa del Rey?

No es el momento de hablar de esto. Hay que intentar jugar bien y, si se consigue, todo se andará. Siempre estaremos a tiempo de tirar para arriba cuando la temporada esté más encauzada. Tenemos calidad y, si completamos un buen año, ganaremos posibilidades para aspirar a algo más.

¿Qué referencia de juventud tiene con el Espanyol?

Teo Custers. Jugó aquí de portero al principio de los ochenta.

El de los rizos.

Fue entonces cuando el nombre del Espanyol en Bélgica empezó a conocerse. La prensa lo puso en lo alto de los clubes españoles. Ahora se volverá a hablar de él. Hay un belga que se llama Lemmens.

Y de Lemoine también se acuerda, supongo.

Jugó aquí también, es verdad.

Y acabó en los tribunales.

Eso no lo sabía.

Usted confesó en la primera entrevista que concedió a AS, en su casa de Bélgica, que sentía pasión por sus caballos. ¿Ya tiene casa para ellos?

Sí, en el Open Club de Gavà. Voy a tener reservados dos boxes para mis caballos.

¿Allí le esperan?

No. Les tengo compitiendo en Bélgica hasta el final del verano. Luego descansarán un mes y viajarán hasta Barcelona en el mes de octubre.

Para esa fecha ya habrá encontrado usted una casa.

Espero. La sigo buscando por esa zona, Castelldefels, por ejemplo.

¡Qué pasión por los caballos!

Es mi hobby. Un caballo es más que un animal. Caballo y futbolista se deben cuidar igual. Me relaja mucho estar con ellos.

¿Tiene la sensación de que aquí le irá bien?

Al menos espero que me vaya como en Santander. Allí pasé cuatro años maravillosos en los que jugué tres temporadas como titular. No se puede pedir más. Lograr esto en una Liga tan competitiva como la española me hace sentirme orgulloso por mi trabajo.

Menudo susto se pegaron ayer en Santander con el atentado de ETA.

Me asusté. Mi familia me llamó inmediatamente. Esto no debería suceder. Hay gente inocente que puede morir en cualquier lugar. A lo mejor esta furgoneta que tenemos delante está a punto de explotar.

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No diga eso.

Sí, puede pasar en Madrid, Barcelona, aquí. Me da miedo. La vida es muy corta.

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