"Quiero hacer en Atenas lo que Spitz en Múnich"


Se va de Barcelona con seis medallas, cinco récords del mundo y alguna decepción. Si tuviera que definir lo que ha hecho aquí, diría...
Diría que a ratos ha sido increíble. He dejado en la piscina hasta la última onza de energía que traje. En la final de 400 metros estilos veía cada vez más cerca al húngaro Cseh y me tiré a la pared, a agarrarla, con lo último que tenía. Ha sido un gran campeonato para mí, sobre todo por lo que he aprendido para los Juegos de Atenas.
No me ha hablado del pequeño gran fracaso: la final de 100 mariposa.
Lo que pasó, básicamente, fue que Ian Crocker hizo una carrera perfecta. Pero eso me va a llevar a Atenas con más fuerza. Quiero ganar en Grecia siete medallas de oro, tantas como Mark Spitz en Múnich. Odio perder y le prometo que nunca olvidaré esa final de 100 mariposa. Pero Ian y yo hemos abierto una rivalidad que será sensacional para la especialidad.
¿Sólo la rivalidad con Crocker? ¿Y qué pasa con Ian Thorpe?
Al principio, no me esperaba estar al mismo nivel que Thorpe, pero ahora han cambiado algunas cosas. No sé si hablar de rivalidad: lo que hacemos los dos es nadar tan rápido como podemos. Fuera de la piscina somos dos amiguetes que sólo quieren ganar. Pero en unos pocos años pueden pasar muchas cosas. Yo sólo quiero ir hacia delante: going forward.
Ya habla de Spitz y de Thorpe como objetivos muy accesibles. ¿Se da cuenta?
Si todo va bien en Atenas, no creo que haya dudas de que puedo ir tras los pasos de Spitz y de Ian. Es preciso recordar que soy joven, tengo 18 años y aún tengo que madurar en muchas cosas: como atleta y como persona. Pero vamos, mi gran ídolo fue Pablo Morales, aquel campeón de mariposa de los años 80. Si empecé a nadar a los nueve años y ahora soy profesional, es porque quise ser como él.
¿Qué le dice Eminem en esa canción que siempre va retumbando en sus cascos?
Que nunca me rinda y que para ganar, haga cualquier cosa que tenga que hacer: hasta el colapso. Ese es el título de la canción: Till I Colapse. Pero también escucho a DMX Party Up y a Ice Cube. (Carcajadas de chaval...)
Ya hemos hablado de su peor recuerdo de Barcelona. Vayamos ahora a lo bueno. La mejor victoria...
El oro y el récord en 200 mariposa. Era la marca personal que más se me venía resistiendo y por eso me supo mejor. Pero la culpa de todo la tiene este hombre (y apunta a su entrenador, Bob Bowman), va por ti, coach.
Y se va de Barcelona, rumbo a los Campeonatos de Estados Unidos tan fresco. ¿Cómo va a celebrar esto que ha hecho?
Tendré que invitar a mi familia y a mi entrenador. Y me compraré algunas cosas. Quiero un perro, un cachorro de labrador Golden Retriever. Me compraré un sistema surround sound para la televisión grande de mi habitación, una panorámica de 46 pulgadas. Y ya tengo instalada otra en mi coche, un Cadillac Escalade. A lo mejor cambio esta última y le pongo llantas nuevas al coche. Pero va a depender de la aprobación de mi madre, my mom (se llama Deborah), como todo lo que hago.
Nada de novia.
Es imposible que yo tenga tiempo para tener novia. Necesito dormir mucho para poder funcionar bien en la piscina. Y el año próximo entro en la universidad.
Habrá tenido decenas de proposiciones...
Pero me quedo muy cerca de casa, en el Loyola College de Maryland. Tendré que trabajar duro en la primera mitad del curso, porque en la segunda mitad vamos a entrenar mucho más, con los Juegos Olímpicos más cerca. Como ya soy profesional, he tenido que negociar algunas cuestiones con la NCAA, la Asociación Nacional Universitaria. Y Loyola se ha movido bien.
Está claro que ve televisión por horas y que se pirra por The Eminem Show. Y, ¿qué más hace, además de nadar? ¿Le interesa algún otro deporte?
De la televisión, me chiflan los Cribs de la MTV y las locuras que cometen para comprarse coches y casas. La única película que he visto que merece la pena es Austin Powers. ¿Otros deportes...? Sólo me atraen los deportes extremos, de riesgo. Soy fan de los Baltimore Ravens, de fútbol americano, aunque nunca fui lo bastante fuerte como para jugar de defensa, como mi ídolo, Ray Lewis.
Tan cerca de Washington, y nada me dice de los Wizards y de Michael Jordan...
No sigo demasiado la NBA y nunca he ido a los Wizards. Sí seguía lo que hacía Jordan, porque siempre quería ganar: como yo.
¿Qué impresión se lleva de Barcelona como ciudad, de la vida española?
No he podido hacer mucha vida en España. Estás siempre concentrado, te desplazas en el autocar del equipo: estás compitiendo. Pero la arquitectura de la ciudad era insana, insane, inexplicable para mí. Me hubiera gustado ir a la Fuente Mágica, ahí abajo de la piscina. Iba mucha gente que decía que se estaba muy bien allí, que era un sitio muy guay. Yo no pude. Supongo que volveré aquí.
Llegará a Atenas y pensará...
Sal ahí afuera, a la piscina, sal al agua con todo el control de tu mente y cuando vuelvas en el último largo, vuelve como un loco (madman), porque sólo vale tocar la pared el primero. Salgo de aquí con esa idea: hambriento.
Noticias relacionadas
¿Estará Mark Spitz tras la última pared?
Si todo va bien, estaremos juntos. Si todo va bien...