Madrugón y dura paliza en los pinares de San Rafael
Manzano levantó al equipo a las 7:30 para completar un duro circuito


El Atlético aprieta el acelerador en el aspecto físico. El viaje a México del próximo domingo ha propiciado que la pretemporada rojiblanca en Los Ángeles de San Rafael sea más corta que otros años. Por este motivo, las sesiones físicas se han hecho más duras y exigentes.
La plantilla rojiblanca se levantó ayer a las 7:30 horas y una hora después partió hacia los pinares de San Rafael. Óscar Ortega, preparador físico, diseñó un duro circuito en el que los futbolistas estuvieron trabajando durante más de una hora. Los jugadores hicieron carrera continua, cambios de ritmo, subieron cuestas con balones medicinales y vallas incluidas.
Aunque el esfuerzo fue máximo, la agradable temperatura supuso un alivio para los jugadores. Los 13 grados que marcaba el termómetro a esa hora de la mañana facilitaron el esfuerzo físico.
Posteriormente, los jugadores se desplazaron al hotel de concentración rojiblanco. Tras un breve descanso, Manzano preparó un trabajo en el gimnasio para todos los futbolistas a los que dividió en tres grupos. Más tarde, los 33 jugadores almorzaron y se marcharon a las habitaciones para descansar.
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Con balón. En la sesión vespertina, el balón fue por fin el principal protagonista. Gonzalo Hurtado, segundo entrenador rojiblanco, fue el que dirigió la sesión mientras que Manzano observaba detenidamente las evoluciones de los jugadores.
Los técnicos dispusieron una serie de ejercicios en caminados a la presión y a la recuperación de la pelota. La actitud de todos fue muy buena, aunque el trabajo resulta complicado al haber 33 futbolistas sobre el terreno de juego. Los jugadores disputaron unos partidos en los que quedó de manifiesto que ninguno quiere perderse el sitio.