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Ian Crocker hace humano a Phelps

El Superman de Baltimore sólo pudo colgarse la medalla de plata en 100 mariposa, tras hacer el viraje de 50 metros en la sexta posición.

<b>TÚ A TEXAS, YO A BALTIMORE.</B> Crocker, de Maine y alumno de Texas, se saluda con Phelps, de Baltimore.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Bob Bowman, el constructor técnico de la máquina humana llamada Michael Phelps, lo dejó bien claro por los pasillos atestados del San Jordi: "Es la mejor carrera que he visto en mi vida. De cualquier estilo". La final de 100 mariposa también podía haber sido un argumento para los neomodernos creadores de glorias: cómo bajar del cielo a la tierra en menos de 24 horas. Y sin morir en el invento, que hoy hay que seguir nadando.

El problema de Phelps, inquilino del Loyola College de Maryland en su primer año universitario, el 2003-04, fue un poco de soberbia: pensó que podía ganar y romper otro récord como había hecho en las semifinales del viernes, llegando desde atrás, al límite del desprecio que supondría dar ventaja al resto. Acertó en lo del récord. Pero esta vez fue un récord virtual. Y perdió el oro.

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En las semifinales, Phelps dejó el récord del mundo en 51.47 con el peor tiempo en 50 metros de los 16 participantes. Sólo que esos 25.11 del primer largo se compensaron con los salvajes 26.36 de la segunda mitad de carrera. Pero Ian Crocker, de Portland, Maine, estudiante en Texas, no había nadado en la misma serie de Phelps...

Brazos largos. No: el brazos largos de Maine (1,98) con cara de glotón fue segundo tras Serdinov en la semifinal 1. Y cuando en un monitor, Crocker vio el show de Phelps en la semifinal 2, Ian tuvo clara su táctica en la final: a morir. A muerte salió Crocker. Pasó por 50 en 23.99, más de un segundo menos que Phelps cuando hizo récord. En la pared de vuelta, Phelps viró sexto: 24.61. A remontar otra vez. Pero Crocker, tan impasible como los tipos de Maine que no vieron el rastro de Mohamed Atta cuando el pirata de Al Qaeda embarcó en el aeropuerto de Portland, aguantó el atroz estirón del monstruo de Baltimore. Al fin, Crocker acabó en 50.98. Phelps, en 51.10. "Que alguien me despierte", dijo Crocker. No será Atta.

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