Bienvenido al club
Armstrong se aseguró su quinto Tour consecutivo. Ullrich se cayó y Millar ganó la crono. Zubeldia y Mayo pierden un puesto en beneficio de Hamilton.

Nadie se cuela en un club como este. Nadie gana cinco veces el Tour de Francia sin merecerlo, nadie lo hace sin rivales. Más bien al contrario, vencer en cinco ocasiones, ya sean alternas o consecutivas, obliga a acabar con tres generaciones de aspirantes: los que estaban, los que están y los que vienen. También hay que tener suerte, por supuesto, incluso aliarse con ella, no ofenderla, hacer lo mismo, comer lo mismo, vivir igual, meterse durante un lustro en la nevera.
En cada época resultó difícil aceptar un nuevo socio: de Anquetil se dijo que no era tan grande como Coppi; de Merckx que era excesivo; de Hinault dijeron que Lemond le regaló el Tour de 1985 (cierto) y de Indurain que era un campeón frío, sin carisma. No sé qué podemos decir de Armstrong. Hubo quien sugirió que como ex enfermo de cáncer estaba autorizado a tomar sustancias prohibidas, que se hacía la vista gorda con él. Aquella fue una acusación mezquina que trató de invertir su principal mérito: la supervivencia.
La contrarreloj
A falta del paseo de hoy, Armstrong ha ganado su quinto Tour consecutivo, lo que iguala la racha de Indurain. Lo confirmó ayer en la crono, en la que hasta la caída de Ullrich igualaba los tiempos del alemán. Después, en mitad del diluvio, prefirió no arriesgar, cedió el triunfo a Millar y alcanzó la última recta apretando los dientes y el puño derecho (creo que lo hemos europeizado).
Ullrich se hundió en el último tramo y me atrevo a decir que, al verse perdido, hizo bien en caerse, pues aún sin quererlo alimenta su leyenda de ciclista romántico y maldito. Él, que cuando ganó el Tour a los 23 años parecía llamado a integrar el club de los cinco, sumará hoy su quinto segundo puesto en seis participaciones. Que nadie diga que Armstrong no ha tenido rival.
Los españoles
La crono también sirvió para comprobar cómo Zubeldia y Mayo perdían un puesto en favor de Hamilton. Es una lástima, pero desde que el Euskaltel consiguió el triunfo en Alpe dHuez no ha hecho otra cosa que conformarse, y no era fácil después del entusiasmo que había despertado. Jamás se ha sentido como una opción verdadera para luchar por el triunfo. Y si muchísima culpa ha tenido Julián Gorospe, el director del equipo, alguna le corresponde también a sus dos jóvenes estrellas.
Por edad, Mayo (25 años) y Zubeldia (26) será los protagonistas del futuro, pero existe el riesgo de que si esperan ahora a la jubilación de Armstrong luego tendrán que esperar a la de Ullrich y cuando se quieran dar cuenta se habrán pasado la vida esperando. ¿Por qué creen que lloraba Beloki?
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Hoy el pelotón llegará a los Campos Elíseos, donde dicen que reparten los carnets de ciclista. Se espera lluvia. Y hay quien todavía sueña secretamente con un ataque sobre el adoquín, con una última sorpresa más bonificaciones. No creo. Y si la hubiera me temo que se caería Ullrich. Lo más probable es que se llegue al sprint y que gane Freire, porque nadie cree que lo hará, ni siquiera él mismo, que es un talento complejo.
Luego, en la ceremonia del podio, cuando veamos a Armstrong junto a Kristin y los niños, nos diremos que todo encaja, el tío Jan, el padrino Alexander, el pelo rubio de ella, el maillot amarillo de él, los dientes de ambos y por fin sus labios. Nos sentiremos algo culpables por haber deseado otro final y compartiremos tanta felicidad seguros, eso sí, de que el sexto no lo gana.