Entrevista Tayfun

"Jamás me sentí incómodo en Euskadi"

Tayfun Korkut desprende aroma de líder, de éxito. Encandila con la mirada y su castellano desenfadado. Algunos le colocan ya en el primer escalafón de los ídolos de Montjuïc. Por lo pronto, este turco, al que 30.000 realistas despidieron en Anoeta con aires de rey, avisa que tiene intención de trabajar duro para quedarse muchos años. Es un buen primer síntoma.

<b>VESTUARIO</B>: “Está lleno de gente maja, pero el respeto total se gana en el campo”
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¿Qué le parecen estos primeros días de pretemporada?

Fenomenal. Lo importante en estas fechas es conocer a los compañeros y a Clemente, aunque ya sepa cómo funciona él.

Clemente... Le ha puesto de lateral derecha en los últimos partidillos. ¿Será usted el lateral del Espanyol?.

Eso se lo tendría que preguntar a él. Jugué cinco años en el Fenerbache como único carrilero en la banda derecha, en la Real lo hice más adelantado, y de pivote.

Vamos, que Tayfun es multifuncional. ¿Qué relación tiene con el vasco? ¿Especial?

La normal entre técnico y jugador, no mucho más. Sucede que Clemente me quería. Le gusto como jugador. Ningún jugador tiene la seguridad de ser titular en un equipo, ni en Segunda, ni Tercera... No me voy a confiar.

Tiene un buen reto por delante.

Trabajaré duro para que nadie dude de mi fichaje. Me gusta esta situación, luchar por adaptarme, estar compenetrado con mis compañeros.

¿Qué le pasa al fútbol turco? ¿Está de moda, no?

Rüstü, Nihat, Tayfun... Somos buenos futbolistas que hemos conseguido el éxito fuera de nuestro país. Hay que seguir siendo fuertes para abrir la puerta de salida a muchos otros jóvenes. En Turquía hay calidad, y mucho joven que debe encontrar éxito en el fútbol para sacar su vida adelante. Deben venir más turcos a jugar en España.

¿Es su caso?

No, yo nací en Alemania. Soy hijo de inmigrantes y jugué en Turquía después de aceptar una oferta.

¿Le gusta de momento el ambiente en el vestuario?

Sí. Está lleno de gente maja. Me he sentido respetado muy rápidamente, aunque el respeto total se lo gana uno en el terreno de juego. Poco a poco les voy conociendo a todos.

¿Le asombró algún jugador, Héctor, por ejemplo?

Ya he visto que ha hecho un gran entrenamiento. Pero también otros jóvenes que van a ser importantes en el futuro del Espanyol.

¿Y usted lo será?

Así lo espero. He firmado un contrato por dos años, pero si todo va bien podré renovar en cinco minutos. Estoy aquí para quedarme muchos años, no solamente dos.

¿Qué le pasó con la gente de la Real Sociedad, que le despidió como un héroe?

Allí pasé tres años inolvidables. En la última temporada, en la que no jugué demasiado, se acordaron de las dos anteriores. Estuvieron conmigo en todo momento, bueno o malo. La gente me coge cariño por mi forma de ser.

Sabrá que en Barcelona el Espanyol no representa tanta identificación como la Real en Donosti. Está el Barça...

Sé que en San Sebastián lo más importante es la Real. Pero pese a que en Barcelona esté el Barça, eso no cambia nada para la gente del Espanyol. La afición será nuestra y nos necesitamos mutuamente. Le responderemos con resultados. No nos quedaremos solos en Montjuïc.

Adaptación al idioma. De eso sabe usted un mundo, ¿no?

Hombre, hablo un poco de euskera y espero aprender catalán en poco tiempo. Me gusta descubrir la cultura del lugar donde vivo... Hablo cuatro idiomas: turco, alemán e inglés perfectos, y el castellano lo voy mejorando poco a poco.

¿Qué tal convivió Tayfun en medio del conflicto político vasco?

Jamás me sentí incómodo en Euskadi. Allí la gente es muy agradable.

Ya sabe, amenazas a Lizarazu...

Eso no se palpa. A la Real la quiere todo el mundo. Nunca tuve miedo por vivir en Ondarreta.

Usted iba a entrenarse en bicicleta. En Barcelona no se lo aconsejan, sobre todo si debe subir cada día a Montjuïc. ¿Le asusta la gran ciudad?

No será lo mismo que en San Sebastián, es cierto, pero yo viví cinco años en Estambul, que tiene 15 millones de habitantes. No tendré problemas en ese sentido. Además, me han dicho que los catalanes se llevan muy bien con los vascos. Espero aprender muchas cosas de ellos, tantas como las que aprendí conviviendo tres años en San Sebastián. Me apetece mucho conocer gente y aprender las costumbres del lugar.

¿Sería imposible que el Espanyol imitase a la Real de la pasada campaña?

Difícil, no imposible. Tendrían que coincidir muchos aspectos. De todos modos, nuestro objetivo no debe ser sólo el de permanecer en Primera. Eso no pega con mi carácter. Hay que jugar y luchar por estar lo más alto posible.

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