Le esperan dos miuras
Aquí es donde Florentino Pérez se la juega: en Queiroz. Descabezó el proyecto Del Bosque contra corriente, apostando por un librillo en apariencia más moderno, más dinámico, más corporativo. Y lo trae un portugués políglota, refinado y de mundo. No tiene por qué fallar la apuesta por el nuevo técnico con los mimbres que manejará y por su experiencia galáctica en el Manchester. Pero debe andarse con ojito y mucho tacto. Dos miuras le esperan al abrirse la puerta de toriles: el sector Delbosquista del Bernabéu y un vestuario malacostumbrado a manejarse con gran cuota de poder.
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El librillo que busca Florentino en Queiroz se refiere más a cuestiones periféricas que tácticas. Lo de menos, casi, es la alineación porque nos la sabemos todos. El presidente quiere disciplina, sudor y rigor empresarial. Entiéndanme: los jugadores no decidirán si se concentran; habrá partidos para los no internacionales; ni viajes ni fiestas sin permiso del técnico; jamás veremos una rotación descabellada y, por supuesto, el presi quiere un teléfono rojo de línea directa con el mister.
Queiroz comerá el turrón en Madrid, seguro. Está apadrinado. Pero sabrá que esto no es el Manchester, aquí no hay Ferguson de por medio. Aquí viene a exprimir el jugo de una sabrosa plantilla y a convertir el show mediático en fútbol puro. Y, por supuesto, siempre como punto de partida el superar lo que hizo el SEÑOR Del Bosque. Menos, sería un fracaso.