"Ahora sí se puede vivir de la natación"
Jenny Thompson y Alex Popov explican la creciente longevidad en la piscina por el buen soporte financiero.


Filiforme. El Zar Alejandro I Popov es un ruso filiforme. Estudiante de Neurología es Jenny Thompson, la ilustrísima Dama de la natación estadounidense: estudiante de Neurología, Psiquiatría y Primeros Auxilios en la Escuela Médica de la Universidad de Columbia. Tan distintos, Alex y Jenny coinciden en cosas básicas: han ganado medallas de oro en el Sant Jordi con más de 30 años cumplidos y saben qué se siente cuando se es un profesional de la piscina.
Además, y con su oro en 100 mariposa, que incluyó récord de los Campeonatos, Jenny Thompson se convirtió ayer en la nadadora que ha ganado más medallas en la historia de los Mundiales: 11. Thompson abandonó la práctica de la natación tras los Juegos de Sydney, declarándose no activa en los formularios que le enviaba la Federación de Estados Unidos (USA Swimming). Esta última primavera, Jenny volvió a entrenarse, "por pasar el tiempo y sin más pretensiones": en una piscina enana, de menos de 20 metros de longitud, casi un depósito de agua subterráneo, en el sótano de la Universidad de Columbia. Vaya cómo le ha ido de bien en el depósito del sótano...
"Es curioso que me pasen estas cosas cuando la natación ha dejado de ser lo más importante en mi vida", sostiene la Old Lady, la Vieja Dama de los pies llenos de anillos y con las uñas tintadas de rojo naranja.
"¿Por qué estoy en la piscina a esta edad?", se pregunta, repregunta y responde Thompson. "No sé, estoy muy relajada. Lo paso bien, aunque veo que no tendré más remedio que llegar hasta los Juegos de Atenas. No voy a dejar solo a mi equipo: cuando nado la última posta del relevo, como el domingo, y soy necesaria para ganar, me viene un poder que es pura adrenalina y que no sé de dónde sale. Sé que no veo a nadie y que estoy segura de ganar".
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Thompson asegura sentirse orgullosa de su longevidad. Y, ¿por qué duran más los nadadores de hoy que los de antes?: "Interesante. No es mi caso ahora mismo, pero claramente, es porque el soporte financiero es mejor. Se puede vivir de la natación".
Es lo que dice Popov, rumbo a los 32 años: "¿Por qué voy a retirarme, si no sé hacer otra cosa y soy un profesional? Me gusta mi trabajo, lo hago bien, vivo bien", reflexiona el educado Cohete Ruso, ahora establecido en Ginebra y que no cambia a Putin por el dólar: "Seré ruso hasta que muera", avisa Alex. ¿Morirá en la piscina?