Primera | Real Madrid

Queiroz: "Prefiero los principios a las leyes"

El entrenador del Real Madrid tiene ya diseñado su plan de trabajo para la temporada 2003/04: "Nuestro reto no es fácil, pero lo vamos a conseguir"

<B>UNA ENTRETENIDA CHARLA.</B> Alfredo Relaño conversa con Carlos Queiroz durante su visita a AS.
Carmen Colino
Editora Jefe de Eventos deportivos
Editora jefe de Eventos Deportivos. En AS desde 1996, de ellos 22 años en la sección del Real Madrid siendo responsable de la misma desde 2006. Dos años en redes sociales y ocho de responsable de Verticales y Actualidad. Vicepresidenta de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid. Colaboradora de El Chiringuito de Pedrerol, Atresmedia.
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Carlos Queiroz visitó ayer AS. Era la bienvenida de esta redacción al nuevo entrenador del Real Madrid. Una sonrisa y un apretón de manos fueron su primer paso. "Bienvenido y enhorabuena", le decimos todos. Toma asiento, pide una Coca Cola Light y su primer recuerdo es para Del Bosque, su antecesor en el cargo: "Es alguien de la casa, yo le respeto mucho".

Antes de hablar de fútbol, Alfredo Relaño le recuerda que en España había terror por Livramento ("Era el Pelé del hockey"). "El hockey era nuestro único orgullo contra España. Todos los jugadores nacieron en Mozambique menos Livramento", apostilla Queiroz. Sale a relucir el meta Costa Pereira, también mozambiqueño, "él nació en el Sur y yo en el norte". A Queiroz aún le queda relación con la tierra que le vio nacer: "Tengo una media hermana que se quedó siempre allí. Voy cuando puedo y el fútbol me deja. Pasó mis vacaciones y veo a los amigos". Se nota que le gusta la política: "Han tenido muchos problemas con su independencia y aún quedan cicatrices. Cuando Dios hizo el mundo y puso oro, diamantes y petróleo en algunos países, precisamente son en esos lugares donde hay guerras, donde no hay nada siempre hay paz".

El último recuerdo histórico es aquella final de Copa de Europa que el Benfica le gana 3-2 al Barça, con cuatro tiros al palo incluidos de los azulgrana. "Qué suerte tuvieron", dice Guasch. "¿Cómo suerte? En la reglamentación de la FIFA no está contemplada la palabra suerte y eso que aún no estaba Eusebio", apostilla Queiroz.

Llega el momento de hablar del Real Madrid: "Era un gran equipo cuando estaban Puskas, Gento, Di Stéfano... Ahora también hay estrellas de esa calidad, pero con una diferencia. Los de antes han crecido a la vez que la historia del club, mientras que ahora ya vienen como grandes cracks". Se remonta al Benfica del 68 para seguir con su exposición: "Ese equipo tenía a los mejores jugadores, pero todos eran nacionales y habían crecido juntos. Aquí, es como quien llega a una selección. Tienes a los mejores de todos los sitios y tienes que hacerlos jugar".

Queiroz ya sabe esa teoría-realidad de que todos los galácticos han recalado en el Madrid después de salir rebotados de malas relaciones con entrenadores de mano dura (Ronaldo con Cúper, Zidane con Lippi o Roberto Carlos con Hodgson) y que con la mano izquierda de Del Bosque en el Madrid han funcionado. Él tiene su propia teoría: "No me gusta, no es profesional ni ético hablar comparativamente. Yo tengo admiración y respeto por Del Bosque, pero hablo de mí. Prefiero los principios a las leyes y parto de un principio importante. Cuando todos los profesionales estamos juntos se simplifica todo. Cuando alguien no cumple con la obligación y con los principios no le podemos tratar como un profesional".

Principios. En los primeros días de convivencia en China, Queiroz explicará a su plantilla cómo quiere que sean las cosas: "Sé que los aficionados no tienen la experiencia del día a día en un vestuario y se construyen una imagen que siempre es peor que la realidad. Cuando en un equipo tienes estrellas, éstas entienden más el concepto de respeto. Repito, tiene que haber principios, no leyes y todos tenemos que decidir lo mejor para nosotros y eso no puede molestar. Si una persona no cumple no está en contra del entrenador, está en contra del colega también". Las ideas las tiene clarísimas, no hay duda. Sigue con su discurso, que por cierto, convence: "Armonía es cuando todos saben que si se hace una cosa mal, todos son conscientes de ello. Nunca tuve problemas con un gran jugador, aunque sí pequeños roces que no se pueden evitar. Entiendo que pueda haber desacuerdos, es natural. La decisión final tiene que ser lo que decidamos todos. Hay veces que hablando con los jugadores me he dado cuenta de que había soluciones mejor que la mía".

De sus palabras se traduce que es una persona dialogante. Sus ayudantes, José Peseiro y Valter di Salvo asienten a cada afirmación del entrenador. Le gusta hablar, pero no a la ligera: "Primero, decir que el vestuario no es el fantasma y el monstruo. Segundo, que los profesionales quieren competir, ser mejores y rendir siempre. Y tercero, que no se puede hablar igual a todos los jugadores. Son diferentes, aunque las reglas y los principios serán de todos".

Carlos Queiroz es una persona culta. Además del fútbol le gusta la ópera y sorprende con una excelente comparación: "En la ópera West Side Story actúa Carreras y es fantástico ver la orientación entre el maestro y el tenor. Se ve a las mil maravillas cómo se hace la conducción. Y eso es lo que nosotros tenemos que hacer con nuestro trabajo diario. Nuestro reto no es fácil, pero lo vamos a conseguir".

La conversación es amena y el tiempo discurre con rapidez. Miradas cruzadas, todos quieren preguntar por Ronaldo pero ninguno se atreve. Se tira al ruedo Óscar Ribot. Por eso de su amistad con el delantero. La pregunta es obvia: "¿Y qué hará con Ronaldo?". Queiroz descubre su lado más bromista: "Hay varias opciones. Intentar que se mantenga igual que ahora y, entonces, ganaríamos la Liga y él volvería a marcar 23 goles. Eso no es nada malo". Se ríe con esta afirmación y continúa: "También podríamos engordarlo un poco más y ver lo que puede pasar, quizá haga 30 goles. Pero si no resulta, y ahora lo digo en serio, hablaríamos con él y buscaríamos otro camino. Si pierde dos kilos y no hace 23 goles, entonces nos preguntaríamos por qué. Siempre es importante hacerlo mejor. Lo que ha hecho hasta ahora es fantástico. Pero lo vital es desarrollar un entrenamiento adecuado para que su rendimiento sea progresivo".

La cuestión Ronaldo da para muchos minutos. Con el brasileño, todo aquel que ama el fútbol ha sufrido con sus lesiones y ha disfrutado con sus goles. Queiroz nos descubre un secreto: "Estaba en Roma con Di Salvo cuando Ronaldo se lesionó por última vez en un Lazio-Inter. Fue un día gris para el fútbol, pero su recuperación y lo que hizo en el último Mundial ha sido fantástico. Sólo un superatleta es capaz de volver y mantener su cambio de dirección".

Hablará con Ronaldo cuando comience la temporada para estudiar cuál puede ser su mejor método de trabajo: "Una cosa es lo que sabemos de él desde fuera y otra es ver cómo se entrena y qué hace. Entonces tomaremos una decisión porque el entrenamiento de Zidane no es el mismo que el que pueda hacer Ronaldo. Es cuestión de conocer su cuerpo y su mentalidad y buscar desafíos mejores". Ribot le explica que con dos días a la semana para Ronaldo es suficiente y que le deje ir al Carnaval la próxima temporada. Queiroz se ríe: "Bueno, ya veremos. De los viajes también hablaremos. Si hay dos días libres, todos tenemos derecho a irnos fuera, pero siempre con una responsabilidad y sabiendo dónde estamos".

Rotaciones. Otro tema espinoso es tratar lo de las ya famosas rotaciones (cuestión por la que Del Bosque también salió vapuleado). El técnico no se esconde y explica bien lo que piensa al respecto: "Me gusta la estabilidad y la continuidad, pero no es la realidad del fútbol de hoy. Tenemos más de 70 encuentros al año, un calendario cerrado y es lógico que haya momentos positivos y negativos que influyen en los jugadores. No he sido amante de las rotaciones, pero 20 años después la realidad es otra y hay que tomar decisiones para salvaguardar al equipo. Por ejemplo, es lógico que los futbolistas jueguen distinto ante el Barcelona en la Champions, que lo están viendo millones de personas, que ante otro equipo de inferior nivel. Los jugadores se resienten y si están cargados, el riesgo de lesionarse sube mucho. Me gustan las cosas más románticas, pero la realidad es otra".

Pasa sus primeros días entre las oficinas del Santiago Bernabéu y el hotel Eurobuilding (ayer por la tarde estuvo viendo casas donde vivir esta temporada). Está muy pendiente de los traspasos de aquellos jugadores que no interesan al Real Madrid porque su objetivo es tener una plantilla corta: "Me gustaría tener entre 21 y 22 jugadores, pero no soy inflexible. Completaré el resto de fichas con jugadores de la cantera porque para mí los jóvenes son mi prioridad y tiraré de ellos cuando haga falta. Pero también hay que respetar los compromisos del club y no podemos ignorar la realidad y hay muchos más jugadores. Soy de los que pienso que los delanteros están para ganar un partido y la plantilla, para ganar las competiciones. Me gustaría tener una plantilla compacta, equilibrada y con calidad". Insiste en afirmar que no es un técnico con mano dura, pero le encanta hablar a la cara: "Personalmente prefiero que me tomen como un antipático y duro, pero me gusta ser honesto con los jugadores y decirles las cosas a la cara".

Luis Figo. Hablarle a Queiroz de él es hablarle del jugador, la persona, el amigo, el alumno, el compañero... Carlos Queiroz fue su descubridor y se siente orgulloso de ello. Su caminos deportivos se han vuelto a encontrar años después. Es su abogado defensor cuando le dicen si piensa que Figo ha perdido velocidad: "Es natural admitir que con 30 años las cosas son diferentes, pero hace las mismas cosas que antes. Quizá menos veces, pero con la misma velocidad. En el partido contra el Atlético de Madrid, en la penúltima jornada de Liga, dejó a Sergi K.O., si eso es perder velocidad...".

Parece que opinar de Figo lleva implícito sacar a relucir a Beckham. La pregunta del millón es ¿quién jugará por la banda derecha? De momento, nadie será ganador de ese millón. Es secreto de estado. "Conozco bien a Figo y a Beckham. A pesar de jugar en la misma posición son muy diferentes. A Beckham siempre le digo que ha nacido para correr. No sé dónde le gusta jugar más, pero toda su vida ha estado en la banda derecha y supongo que se sentirá más cómodo. Con 28 años y siendo capitán de la selección inglesa se ve ahora más dominador de todo el juego. Tiene una visión de juego y una precisión de pase fantástica". "¿Y es tan disciplinado como dicen?", le interroga Relaño: "Eso y más. Todo un profesional. Le conozco muy bien".

Se define como un hombre de mundo. "Estuve en tantos sitios que ya no sé dónde está mi casa ni qué idioma tengo que hablar". Y no sólo impone principios en el fútbol, también lo hace en su casa: "Tenemos una regla en la familia. Si le preguntan a mis hijos cuál es su club, siempre contestan que son del club de Carlos Queiroz. Así no se equivocan. Uno de mis hijos es del Sporting. Cuando estuve a punto de fichar por un equipo portugués, le pregunté que si fichaba de qué equipo sería hincha y me contestó: No tengo dudas, iré con el Sporting. Le dije: ‘Vale pero esta noche no cenas".

Ya piensa en la gira por Asia: "Tengo las fórmulas de los entrenamientos en Kuming, pero será preciso esperar a los primeros partidos para saber si la teoría funciona en la realidad. Diseñamos las cosas antes, pero hay veces que no resulta y hay que cambiar. Hay que controlar el jet-lag y los 1.900 metros de altitud". Dos horas muy amenas. El Madrid de Queiroz suena muy bien. Tiene las ideas claras, muchas ganas y buena mano.

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