Brasil gana la final más bella de siempre
Necesitó 31 puntos en el quinto set ante una gran Serbia.

Un desenlace épico para final bellisima. Ganó Brasil, como pudo hacerlo Serbia, selecciones que le regalaron a la afición casi 30 puntos extras en el quinto set. La final no debió acabar nunca, por juego, por espectáculo, por grandeza y por la emoción con que se vivió en la grada cada punto definitivo.
Madrid 2012 puede respirar. Consumó su éxito al mostrar que el deporte de élite tiene calado en la Capital. La Federación Española disipó dudas: congregar a 12.500 espectadores un domingo de verano es de matricula, y le traspasa a la Federación Madrileña una patata caliente: ¿con esa respuesta cómo no dispone Madrid de un club en Primera?
Al margen de esas lecturas, obligatorias por lo que se movía entre bambalinas, deportivamente la final tuvo todos los matices de un choque del más alto nivel. La ventaja de Brasil es que, a día de hoy, dispone de más hombres, de un banquillo del que puede tirar sin problemas.
Por ejemplo, Brasil empezó con Giovane y Andre, y acabó con Giba y Anderson en sus puestos. ¿Se notó? Ni un ápice. Y Giba, ahora sólo un relevo, fue el héroe del último punto.
Los serbios, sin tanto material, vivieron al son que ordenó siempre su colocador, Nikola Grbic, que organizó a sus hombres gracias a la excelente recepción.
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La diferencia del voleibol con el resto de los deportes de equipo es que es imposible especular. Sin reloj, hay que buscar punto a puntos los 25. Eso lo agradece el espectáculo porque mantiene la intensidad del juego.
Los finalistas mostraron una condición mental soberbia, y sólo un pequeño detalle de fortuna desequilibró el punto ganador. Los campeones olímpicos siguen sin ganar la Liga Mundial, mientras que Brasil sube al trono por tercera vez en catorce ediciones, y se lleva el premio gordo de medio millón de euros. Miljkovic (Serbia) fue elegido el mejor jugador.
