Yo Digo Chema Bermejo

El chico que quiso ser ciclista a los diez años

Chema Bermejo
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Alos diez años Iban Mayo pidió a su padre una bicicleta. Probó también con el atletismo, el fútbol y la pelota vasca, pero el ciclismo le enganchó fuerte. "Lo tuvo muy claro desde niño. Y a pesar de que no llegó a terminar los estudios de maestría industrial, yo no podía oponerme porque veía que tenía condiciones y porque se lo tomaba en serio. Muchas veces dejó incluso de ir a las fiestas con sus amigos", cuenta Francisco, el padre de Iban, un malagueño de Antequera, metalúrgico, que se afincó en Igorre a los quince años. Allí se casó con Mari Vega, con la que tuvo dos hijos: Leire (27 años) e Iban (25).

Mayo fue un campeón precoz. Logró el título nacional de fondo de cadete y como juvenil el de ciclocross, además de hacer doblete en el Campeonato de Euskadi de ruta (fondo y contrarreloj) y quedar cuarto en el Mundial de San Marino.

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Pero al llegar a aficionados empezaron las dificultades. Una extraña enfermedad le impedía asimilar el hierro y pilló una anemia. Por si fuera poco, en el verano de 1997 tuvo un accidente de coche. Se despistó y se empotró contra la barandilla de un puente. "Se rompió los dos tobillos, un brazo, se le hinchó la cabeza y no podía abrir los ojos. Estuvo cuatro meses en una silla de ruedas. Sólo nosotros sabemos lo que le costó recuperarse y el tiempo que le dedicó", dice Francisco Mayo.

Ayer a la familia Mayo se le saltaron las lágrimas frente al televisor en la casa de Igorre. Y también a su novia Goretti (22 años, maestra) con la que convive en Durango desde hace tres semanas y que el viernes sintió el impulso de tomar el avión y viajar hasta Huez.

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