Natación | Campeonatos del mundo

Agua y fuego antes del gran chapuzón

Los Mundiales de Natación fueron inaugurados en el espíritu mediterráneo y universal de los Juegos del 92 y con una alegórica ceremonia de Comediants.

<b>EL HOMBRE EN EL LÍQUIDO ELEMENTO.</B> Una inmensa bola de plástico con una persona en su interior fue una de las piezas de la coreografía durante la ceremonia inaugural.
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El espíritu de Barcelona’92, aquellos Juegos Olímpicos que hicieron historia en un verano inolvidable, regresó ayer a la ciudad de los prodigios convertido esta vez en una fiesta acuática. La ocasión, estos X Campeonatos del Mundo de Natación, ha hecho revivir los viejos recuerdos (¡once años ya!) que durante dos semanas convirtieron a la Ciudad Condal en el epicentro del deporte mundial. Esta vez se trata de una miniolimpiada, la del agua en todas sus formas de competición, la que llenará, en el mismo espacio de tiempo, a todos aquellos que tengan la fortuna de presenciar el espectáculo .

Aunque no será hasta hoy cuando se pongan en marcha las diferentes pruebas en los cinco escenarios previstos, anoche ya se intuyó algo de lo que quiere llegar a ser BCN’03. La ceremonia inaugural, que tuvo por escenario un Palau Sant Jordi a rebosar (tanto que hubo problemas en las entradas, debido al celo en la seguridad) fue una fiesta mediterránea a cargo del grupo teatral Comediants, que ya actuaron en el 92. Como entonces, la sobriedad, el color, la simbología y algún golpe de efecto marcaron la hora y media de espectáculo, que huyó de estereotipos y lugares comunes para ofrecer una imagen moderna sin renunciar a los orígenes.

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El Mediterráneo, siempre el Mare Nostrum, fue representado por 40 artistas y figurantes y 500 voluntarios, que dieron vida, luz, música y color al Palau, preñado ahora con una piscina en la que dentro de unos días nadarán los Thorpe, Van den Hoogenband, Phelps, De Bruijn y compañía y donde, el último día, se disputará también la final de waterpolo masculina.

La Infanta Cristina y 12.000 ciudadanos (sin contar a todos los deportistas) pudieron dar fe de que estos Mundiales serán increíbles. Porque Barcelona va a ser la capital de todas las aguas internacionales, sin distinción de fronteras.

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