¡Por favor, una talla menos!
Esa moda que sacó Cipollini cuando ganaba de recordar con los dedos de la mano las victorias que llevaba en la carrera a algunos puede resultarles prepotente (a mí me parece bien). Así, si hay quien tiene alguna duda sobre quién es el amo de las llegadas sólo tiene que fijarse en quién es el que más dedos levanta. El único problema es que como el guapetón de la Fassa siga así lo mismo algún día le fallan las cuentas y hace el ridículo por no saber cuántos dedos son.
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Pobre Vicioso (no seáis mal pensados, me refiero a Ángel Vicioso, corredor de la ONCE)! Está él sólo todos los días buscándose la vida para poder meterse en el sprint y ayer se fue al suelo. Seguro que por culpa de algún guiri... Es el problema que tiene un corredor que se juega el pellejo por encontrar una rueda que le suba a la cabeza. Porque durante estos días no haya hecho ningún buen puesto, no significa que no estuviera en forma. Es que nunca llegó a la cabeza para poder sprintar.
Por cierto, ¿cómo andará el presupuesto del Tour? ¿No ven que el maillot que le ponen a Víctor Hugo Peña y a McEwen les queda demasiado grande y parecen vestidos playeros? Si ven que no pueden comprar más tallas, que lo digan y hacemos un fondo común entre todos y asunto arreglado.