Yo Digo Alejandro Delmás

LeBron Beckham

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Es muy posible que, en el día de mañana y tal como van las cosas, un sujeto blanco como la leche, rubito, patoso e incapaz de saltar, no pueda jugar al baloncesto, aunque domine el juego como nadie: ni aunque se llame o se llamara Larry Bird. Porque, ¿hubiera vendido algo el maldito ganador Larry Joe Bird, The Hick of French Lick, el cateto de French Lick, Indiana, en un mundo camiseteril como éste que nos arrolla...?

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Sepan lo que ha dicho LeBron James, de 18 años escasos, en vísperas de su debut televisado con los Cavaliers, la primera vez que la ESPN televisa alguna cosa de verano de la NBA. "Teniendo en cuenta cómo mi club ha apostado por mí, mi compromiso con los Cavs va a ser probablemente, fifty-fifty , 50%, lo que queda de mi tiempo tras mis compromisos con Nike". Toma ya. No hay errata. No es el 100%. No tiene por qué. No: siendo generoso, LeBron debe a su club el 50% de sus servicios. El chico sí que es generoso con los de Cleveland: porque Nike le paga 90 millones de dólares por siete años y los Cavaliers, según el convenio colectivo de la NBA, no le pueden pagar ni la cuarta parte por su primer contrato como profesional NBA.

De acuerdo a esta filosofía está Beckham en el Madrid: porque vende. Por eso, LeBron es ya el que es. Vende. ¿Hubiera vendido Larry Bird? Jugaba...

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