Si no hay corte, mejor para Madrid
Rogge, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), dice ahora que lo mismo no hay corte de ciudades candidatas a los Juegos de 2012. Esto contradice uno de sus principios, pues no es partidario de que las ciudades se endeuden a costa de los Juegos. Samaranch inventó el corte precisamente para evitar eso. El corte ponía fin a los gastos en las candidaturas que menos posibilidades tenían de organizar los Juegos. Si se permitía que todas continuaran la carrera hasta el final lo que se producía era un endeudamiento en infraestructuras que luego resultaba baldío.
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La eliminación del corte favorece en principio a Madrid. Que continúe hasta el final tampoco supondrá un gasto extraordinario, porque su carrera por los Juegos es a medio y largo plazo. Sabe que la posibilidad de organizar los de 2012 es remota. Donde tiene puesta la vista realmente es en los de 2016. Por eso las inversiones previstas seguirán adelante pase lo que pase en la próxima elección. El corte, además, le venía demasiado pronto a Madrid, porque el próximo año aún tendría muy poco que enseñar al COI, y no pasarlo ocasionaría una decepción. Puntual, pero decepción al fin y al cabo.
El corte casi siempre ha dejado fuera a ciudades que presentaban su candidatura de manera más testimonial que formal, casos de Bangkok, Boston, El Cairo, Kuala Lumpur, La Habana, Lille, San Juan o San Petesburgo, y siempre sería una pena que Madrid pudiera caer en el mismo caso. Sin corte, se asegura seguir en carrera hasta 2005. Para entonces, aunque no ganara, sus instalaciones ya no serían virtuales y tendría algo que mostrar con gran dignidad. Lo mejor de todo sería que los votos que obtuviera, sobre todo ante sus rivales europeas, indicarían si Madrid está en el buen camino.
