Effenberg y Batistuta, los últimos en llegar
Romario tuvo un paso fugaz por no ser inscrito a tiempo.


Lo del fútbol en Qatar recuerda a esas películas americanas en las que los compañeros de instituto se reúnen años más tarde para ver cómo les va la vida. Si Hierro dice sí a la oferta qatarí, volverá a verse las caras con Effenberg (Al Arabi), Basler (Al Ittihad), el ex deportivista Bassir (Al Wakr), Leboeuf (Al Sadd) o Batistuta (Al Arabi), vecinos de página en los diarios deportivos de medio mundo en los últimos diez o quince años. Y allí, a orillas del Golfo Pérsico, recordarán batallas pasadas y se embolsarán unos millones que harán más dulce su paso a la reserva.
Hierro puede sumarse a la lista de los que dijeron sí, los ya mencionados junto a otros de paso fugaz como Romario, o de los que dijeron no, como Baggio, Mostovoi, Dely Valdés, Zamorano, el Burrito Ortega (la sanción de la FIFA lo impedía) o Frank de Boer.
Noticias relacionadas
Qatar quiere ordenar su fútbol y aprender de errores pasados, como el protagonizado por el Al Sadd con Romario, quien pese a su floreado recibimiento no pudo jugar debido a que el club no le inscribió a tiempo. La apuesta es clara: el país organizará los Juegos Asiáticos de 2005 y el fútbol es la mejor pasarela desde la que promocionarse. Para ello, el príncipe heredero prometió más de 30 millones de dólares (unos 27 millones de euros) a distribuir entre los diez equipos que conforman la Primera División.
Con ese dinero han llegado jugadores, técnicos (el seleccionador de Senegal en el Mundial, Bruno Metsu, o el ex técnico del Atlético de Madrid Tomislav Ivic) y noticias, que es lo que más vende. Hierro medita su marcha a Qatar y el empujoncito final puede dárselo Mijatovic, que también estudia una oferta qatarí. Sería bonito verles repetir el gol de la Séptima en cualquier derby de Doha.