Yo Digo Martín Perdiguero

La tensión de los prólogos

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Estaban muy serios. Parecía que iban a ganar todos. O bueno, esa imagen daban justo antes de salir. No os imagináis qué tensión más tonta dan los prólogos. La mayoría saben que no van a ganar, pero por dentro les surgen pensamientos como: "¿Y por qué no voy a tener hoy el día?" o "Si pierdo poco, luego con las bonificaciones podré coger la malla" o "Tengo que ir a tope para no ser el último del equipo". Por no hablar del dolor de cabeza que te ponen los directores recordándote que esto es el Tour y que hay que salir a morir. El resultado: esas caras que se ven en televisión. Yo ví el prólogo desde Italia (he venido un par de días de negocios) y qué tarde me pegué de televisión.

Pensaba que era como en España, que echan el final y ya está. Pues no, ni sé el tiempo que pusieron el Tour. Antes dieron el Giro femenino y una carrera más. A mí porque tampoco me gusta mucho ver el ciclismo, pero para el que le guste es una pasada. ¡Qué chispa tienen los comentaristas! Con cada corredor que llegaba me daban ganas de saltar de la cama. Y los nuestros, de nota. Zubeldia, espectacular. Beloki, sobresaliente. Los Kelme, notable. Freire, que en unos días pilla la malla. Y el resto, muy bien (menos Aitor). ¡Hala, ya está! Las notas que me hubieran gustado tener a mí cuando estudiaba, se las doy a los españoles del Tour.

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