No todos pasarán controles
El Tour está contento porque va a aumentar los controles antidoping en la edición de este año. Los 138 controles realizados durante la carrera en 2002 se van a convertir en 148. Y anuncia que entre 80 y 90 de estos controles se buscará la EPO. Pues no me salen las cuentas para que el Tour quiera presumir de una carrera absolutamente limpia. Si van a salir 198 corredores, eso significa que 50 al menos no van a pasar control ni de EPO ni de nada. Y ya serán muchos más, porque siempre hay ciclistas que pasan varios. El líder y los ganadores de etapa que repitan, sin ir más lejos.
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Para que existiera la certeza, que nunca sería absoluta porque aún hay fármacos indetectables, de que todo el pelotón va limpio habría que tener previstos 4.356 controles, a razón de uno por día y corredor, aunque luego siempre serían menos por las retiradas. Como para tal cantidad no hay presupuesto harían falta medio millón de euros ni medios no hay laboratorio capaz de realizar tantos análisis diarios, el Tour lo que hará serán controles selectivos, igual que hace cualquier otra gran competición. Para eso se ayudará del control previo, que ése sí pasarán todos los ciclistas.
Será a partir de ahí cuando comience la caza, y muchos de los 148 controles en carrera serán ya selectivos sobre aquellos que hayan despertado sospechas por presentar índices que rocen el límite de la legalidad. Ese que se prepare. El resto tiene la puerta abierta a la tentación, aunque siempre correrá el riesgo de pasar un control sorpresa o por sorteo. Ya es bastante, pero no suficiente para garantizar que todos han corrido limpios. En contra de la creencia general, son muchos los que acaban pruebas a lo largo de la temporada sin pasar ningún control. Y si les pillan, entonces se rasgan las vestiduras.
