Yo Digo Martín Perdiguero

Gente de pasta

Actualizado a

Siempre es la misma función, el mismo teatro, el mismo espectador, pero este año toca... Aitor. A mí me tira el corazón y por lo tanto le doy de favorito para el Tour. Aunque él diga que no, yo sé que sigue pensando en reventar a Armstrong. Y si no lo consigue, tanto da, al final estará igual de feliz. Al fin y al cabo, la felicidad es lo que importa en esta vida. Y Aitor siempre es feliz, nunca tiene preocupaciones.

Noticias relacionadas

Allí en el Tour hay que dejarle tranquilo y no ponerle la cabeza como un bombo diciéndole lo bueno que es y todo lo que puede hacer. Además ya hay demasiados favoritos que hablan mucho, pero ganadores de grandes vueltas hay pocos y Aitor está entre los elegidos. A diferencia de otros, sí sabe venderse con la Prensa, quizás por decir en alto sus fantasías. A lo mejor es por su mirada perdida, o porque va de guapete (es broma). Pero tiene tirón con la gente y si a esto le sumamos que es capaz de lo mejor, pues ya está, objetivo cumplido. Todos quieren saber cosas de él: si ha adelgazado, si ha mejorado con la guitarra y, sobre todo, si será capaz de hacer sonar el himno español en París.

Ahora parece que se lo ha tomado más en serio. No es la primera vez que sube a entrenarse a Sierra Nevada, pero sí la que más tiempo ha estado entrenándose solo. Había gente pero faltaba yo, claro. El domingo hizo dos cosas importantes: la primera, presentarse en el Campeonato de España, y la segunda, quedarse en casa el domingo por la noche descansando y no ir a una cena (con fiesta incluida) que habíamos montado unos amigos de la grupeta de Sanse. Así que yo creo que va por buen camino. El año pasado seguro que no hubiera dicho que no, pero ahora ya sabe las obligaciones que tiene un hombre que gana tanta pasta.

Te recomendamos en Polideportivo