Récord de Etoo: dos finales en 24 horas
El camerunés había viajado a París justo después de ganar la Copa del Rey el sábado l No logró la victoria en la Copa de las Confederaciones, pero asustó


A los superhombres no se les pone lo de súper por que hagan cosas imposibles para cualquier mortal, sino porque parece que las hacen. Etoo se la pegaría si se tirara de un quinto piso, pero no hay Dios que se crea que alguien es capaz de meter un doblete, ganar una Copa del Rey, hacer feliz a toda una Isla (Mallorca), sacarle una sonrisa al cielo donde debe estar Foe, viajar desde París a Alicante, jugar la final de otra Copa, la de las Confederaciones y hacerlo todo en apenas 24 horas. Imaginen al quiosquero de la esquina, entrevistado por Radio Macuto: "¿Sin alas? Imposible". Como para él, para todos, o para la mayoría, Etoo es capaz de volar.
Sin riesgo de que el libro Guinness nos rectifique, Samuel se convirtió ayer en el primer futbolista que juega dos finales serias (o medio serios. Va por la Copa de las Confederaciones) sin que haya pasado un día entre una y otra. El sábado ganó la Copa del Rey en Alicante y el domingo, en París, jugó la final de Copa del rey Blatter, el que manda en la FIFA y uno de sus ideólogos.
Aquello no fue más que el final esperado, descubrir que el asesino es el mayordomo, en la intrigadísima semana de Etoo. El lunes, el presidente del Mallorca Mateo Alemany tocaba madera para que el camerunés no se quedará en París cuando supo que Camerún estaba en las semifinales. Etoo debía volver a Palma el martes y desplazarse a Alicante el miércoles. Eso habían pactado el Mallorca y la selección africana. Y Etoo viajó, pero Camerún lo declaró en rebeldía y confirmó los temores del presidente. Hábil negociador, Alemany retuvo al jugador, reclamó la ayuda de la FIFA, de la FEF y la selección africana no se atrevió a forzar el asunto. Camerún arrancó al Mallorca, eso sí, que devolvería al jugador a París nada más finalizar la final de Alicante.
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Etoo sólo tenía que pensar en el partido. O no. El jueves, sin él sobre el campo, su amigo Marc Vivien Foe se desplomaba al césped de Lyon, ennegreciendo la victoria de Camerún sobre Colombia.
Etoo lo supo en Alicante, lloró y fue más hombre que nunca. Pero el sábado volvió a ponerse la S en el pecho. Voló sobre el Martínez Valero con un penalti y un doblete. Voló, literalmente, desde Alicante a París en un avión particular por el que Camerún no titubeó en pagar 22.000 euros. Con Villar, su novia y sus amigos. Llegó al hotel de concentración a las 3:00, apenas durmió, había ganado una Copa. Voló en Saint Denis, ayer, aunque fuera sólo 30 minutos y no lograra la victoria. Pero no es un pájaro, no es un avión... es Etoo. Un superhombre que invitó a paella a 8.000 mallorquinistas.