Las razones que hacen que Lopera se enfade
A Joaquín le quedan tres años y el presidente lee a diario otras cosas


Un presidente de fútbol, el que sea, comprueba como, un día tras otro, una serie de personas, llámese agentes, representantes, padres o tutores, se arrogan la representacíón y poderes absolutos sobre un jugador, profesional o empleado de esa casa, con contrato en vigor por varios años. Ese presidente tiene que leer a diario cosas como que hay "un precontrato con el Real Madrid" del jugador o profesional de autos o que "el Madrid y el Barcelona aún no han hablado con nosotros, aunque el Madrid es difícil, porque tiene a Beckham y a Luis Figo.
Por otra parte, ese presidente acaba de realizar una oferta de ampliación contractual al profesional en cuestión, que éste ha rechazado con más o menos motivos. Ese presidente es Manuel Ruiz de Lopera y su profesional es Joaquín, su joya internacional. Lo de su va entre comillas, no porque la esclavitud siga vigente (como se sabe, la abolió Abraham Lincoln hace unos 150 años: y al presidente de los Estados Unidos de América le costó la vida), sino porque los derechos federativos, el llamado transfer del jugador obran por los tres próximos años en poder del Real Betis Balompié, presidido por el señor Ruiz de Lopera.
Parece claro que si el Real Madrid o el Barcelona o el Inter de Milán hubieran de dirigirse a alguien, sería al Real Betis Balompié, a la bin, a la bá y a la bimbombá. No a esos otros que se agrupan con Joaquín Sánchez en un nosotros mayestático: por eso se cabrea Lopera. Y mucho.
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El mercado de fichajes anda por los suelos. Los agentes ganan menos y quieren más. Y Lopera sabe todo esto, por eso chalanea los delanteros con unos y otros.También sabe positivamente el presidente que el Barcelona, si Cruyff se lanza antes de agosto, puede presentarle un trato con Joaquín en el que vayan incluidos Alfonso, Gabri y 30 millones de euros. Y si entonces, Joaquín dijera que no quiere irse al Barcelona, entonces sí que podría acabar en Turquía, en Moldavia o en el Portuense. Esas son las razones de Lopera.