El final de Sampras
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La única posibilidad de que Pete Sampras vuelva a jugar al tenis será si quiere y le dejan despedirse del juego definitiva y oficialmente en la pista central de Wimbledon, en 2004. Oficiosamente, Sampras es ya un jugador retirado del circuito. Ha retomado las raquetas y las valijas para entrenarse al menos un par de veces. Cada una de esas veces, a los pocos días, ha terminado diciendo a su ¿último? entrenador, Paul Annacone, "¿qué hago yo aquí?" Estos días, este año, el viejo Pistol Pete le ha sacado mucho más jugo a los domingos llevando a su mujer, Bridgette Wilson, a los partidos-estrella de los Lakers. La compañía de Bridgette y su hijito recién nacido ocupan el tiempo y las neuronas de Pete. Y como, la gente ya lee su saque de memoria...
Lo que pasa es que Pete quiere despedirse oficialmente en su nido de águila: la pista central del All England, ésa en la que, Grand Slam a un lado, sólo juegan algunos de sus más distinguidos socios y la selección inglesa de tenis... si es que llega a la final de la Copa Davis. El último partido de Sampras allí fue una deshonrosa derrota ante Bastl: no quiere dejar ese recuerdo. Pero también sabe que su último triunfo en la final del Open de EEUU, en Nueva York, fue un milagro de los panes y los peces: cinco meses antes, Corretja y ese Bastl le habían abierto la puerta del asilo. The End.
