Más que los Beatles
La vida de Beckham. Beckham ganó su quinta Liga con el Manchester antes del último Mundial, aunque su relación con Ferguson ya estaba totalmente rota. El inglés se desquitó en Corea y Japón, donde cuajó una gran actuación y fue el capitán del equipo. Becks recordará la temporada 2002-03 por el episodio que vivió en Old Trafford, donde empezó el partido de cuartos de la Champions ante el Madrid en el banquillo. Esa noche decidió salir del United.


Cuando Beckham ganó su quinta Liga con el Manchester United la relación con Alex Ferguson se había deteriorado definitivamente. Beckham no era feliz en el Manchester, pero al menos tenía el Mundial de Japón y Corea para quitarse la espina de su malestar con el técnico. A nivel individual ya estaba muy cerca de la cima. Número uno para la prensa local, segundo detrás de Rivaldo en la votación para mejor jugador mundial del año el ejercicio anterior y también segundo en la nominación a personaje deportivo de la BBC. Para entender cómo había superado la cuota máxima de las estrellas del fútbol bastan algunos ejemplos. Hace dos años a él y a Victoria se les había elegido como pareja más famosa de Inglaterra a mucha distancia de Madonna y Guy Ritchie. David había sido votado como padre ideal y como futbolista más sexy, y los Beckham triplicaban a cualquier otra pareja en perspectivas de riesgo para su seguridad. De sustos de este tipo la pareja ya tiene experiencia. El primero, en 1999, cuando la policía frustró un intento de secuestro de Victoria y su hijo Brooklyn mientras Beckham jugaba un partido con la selección en Wembley. El segundo, el pasado noviembre, cuando la policía de Londres desarticuló una banda con todo preparado para secuestrar a Victoria. Fueron detenidas nueve personas, la mayoría rumanos y albaneses. Hace solo unos días los sospechosos fueron liberados y el Servicio Fiscal de la Corona retiró todos los cargos contra ellos por no tener un testigo fiable. Pasó el susto, pero eso no impidió que David reforzase la seguridad en su casa, e incluso el pequeño Brooklyn asiste a todos lados con guardaespaldas.
Un icono publicitario. Más detalles de su popularidad antes de volver al fútbol. El canal inglés ITV emitió un reportaje de su vida y tuvo una audiencia de más de diez millones de personas, muy por encima de cualquier partido importante de la Selección. Beckham jugando al fútbol interesa a menos ingleses que en otras facetas. En cuanto publicó su autobiografía se colocó al instante como libro más vendido del país, y superó a la hasta entonces imbatible antología de Los Beatles. Incluso el pequeño Brooklyn ya publicó su autobiografía, una iniciativa en la que el autor John Blake se inspiró en el libro de Lourdes, la hija de Madonna. Cómo los Beckham explotan toda esa popularidad será el centro del capítulo final de esta serie, pero antes un detalle significativo. Los Beckham arrastran tanta pasión que más de un avispado ha intentado aprovecharse de ello. Su ex guardaespaldas Mark Niblett sacó un libro con sus memorias, el asunto acabó en los tribunales y Beckham ganó el juicio por violación de la privacidad. En tribunales acabó también el cambio de nombre de las patatas tipo smoky bacon a smoky Beckham. Otra victoria para el futbolista, que tiene registrado su apellido en toda Europa.
¿Y el fútbol? David apuró sus últimos meses entre problemas con Ferguson, su intención de jugar al lado del mediocentro y otro fiasco mundialista en Japón y Corea. En cuanto Eriksson llegó a la Selección le dio la capitanía, y Beckham le devolvió la gentileza con el famoso gol de libre directo a Grecia en Old Trafford que metió a los ingleses en el Mundial. Todo el país aguantó la respiración cuando Aldo Duscher le rompió un dedo del pie en aquel partido de cuartos de la Champions en Old Trafford ante el Deportivo, pero al final Beckham llegó listo para el Mundial. Su ausencia en la eliminación del United en semifinales de la Champions ante el Bayer Leverkusen reforzó la teoría de su importancia en el equipo.
Noticias relacionadas
En la banda derecha, con Heargraves y Scholes más en el centro. Con cierta libertad, pero en la derecha. Así jugó ante Argentina en el Mundial, ya con Butt en el equipo para trabajar más aún. Su gol de penalti que le dio el triunfo a los ingleses alivió el mal recuerdo de la expulsión ante los mismos argentinos en Francia 98. El Mundial siguió con Beckham como capitán y siempre en la derecha. Empate ante Nigeria, victoria contundente frente a Dinamarca y dolorosa derrota ante Brasil. No solo por el golazo de Ronaldinho y el error de Seaman, también por el empate de Rivaldo originado en una pérdida de balón de Beckham. Un detalle menor y al que casi nadie sacó punta en Inglaterra.
Su última temporada en el United la coronó con su sexto título de Liga, un ligero descenso goleador y una eliminación en Champions ante el Madrid que se recordará para siempre por su imagen en el banquillo del partido de vuelta en Old Trafford. El gol en Goodison ante el Everton en la última jornada de Liga ya con el equipo campeón, el último con la camiseta del United. Lesionado en el último amistoso de Inglaterra en Suráfrica, nos queda por analizar el hombre negocio, la máquina comercial en que se ha convertido la pareja Beckham. Es la única forma de completar su biografía.