"Si Beckham es suplente no venderá camisetas"
Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, entra en un año decisivo para su mandato y su crédito internacional.


En agosto de 2004, presidirá en Atenas la inauguración de los Juegos de la XXVIII Olimpiada. Esos Juegos están cada día más amenazados por los retrasos en las obras, los problemas de seguridad y la polución. Para Rogge son tan decisivos como su compromiso en la lucha contra el dopaje. Ayer presentó en París el Mundial de atletismo.
A estas alturas, ¿sigue creyendo que hay un problema de incertidumbre sobre los Juegos de Atenas, o lo encuentra todo encarrilado y se llegará bien a tiempo con todas sus instalaciones?
Si los trabajos siguen al ritmo que van, creo que tendremos unos Juegos soberbios. Las primeras instalaciones nuevas se probarán a finales del próximo mes de agosto, con eventos nacionales. No se trata de que las prueben grandes atletas. Con que los medios de superficie y la electrónica funcionen, estaremos satisfechos. Pero hasta ahora no se ha incumplido verdaderamente ninguna línea de la muerte. Habrá ventajas e inconvenientes, como en todas partes.
La gente se pregunta cómo va a resolver el Gobierno griego el tema de la seguridad ante un objetivo terrorista tan apetitoso como unos Juegos Olímpicos y en una zona potencialmente problemática, Grecia, cercana a Oriente Medio.
Mire, en vista de la situación creada tras los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, nosotros, el COI, llegamos a solicitar ayuda incluso al presidente George Bush. Él lo prometió, y en los Juegos de Salt Lake City lo cumplió a fondo. Seguimos contando con su apoyo. Desde lo que pasó en Múnich, en 1972, el COI ha llegado a crear trescientos escenarios potenciales de situaciones límite. En los Juegos de Grecia se van movilizar hasta 25.000 agentes de seguridad. En Sydney lo teníamos todo previsto incluso para el eventual secuestro de un avión, que se había rumoreado y que no se produjo, no sé si por la fuerza de las medidas disuasorias. Dígame qué más se puede hacer al respecto.
¿Estos Juegos han llegado a Atenas por compromisos o condicionamientos mercantilistas? ¿Hay un límite para esto?
No, en absoluto. En Barcelona se hicieron unos Juegos memorables, y nadie podrá decir que fueran allí en base a compromisos mercantilistas o al capitalismo. Los Juegos se adjudican de acuerdo a la expansión de los ideales del movimiento olímpico. Al margen está la televisión, que es nuestro principal soporte junto a los patrocinadores, dentro de los compromisos que estamos obligados a cumplir. Pero el mercantilismo no ha influido aquí, no influyó en el caso de Pekín 2008 y tampoco va a influir en la decisión que vayamos a tomar sobre París, Madrid o Nueva York para el año 2012.
No tiene, por tanto, ninguna duda sobre que los Juegos se podrán celebrar con normalidad...
Hubo un momento en el que yo estaba bastante pesimista, pero que después, cuando se pidió a la organización que se avanzara, la respuesta fue positiva y en los campeonatos nacionales se verá. Agradezco sinceramente el esfuerzo y la comprensión de todo el movimiento deportivo.
Hablando de compromisos, a la gente le ha dado mucho morbo saber qué va a pasar con el Código Mundial Antidopaje, la no implicación de las potentes ligas profesionales de Estados Unidos y los controles del equipo olímpico de baloncesto de la NBA...
Queremos que las ligas profesionales estadounidenses se involucren en nuestra lucha contra el dopaje, pero no podemos obligarles por una razón clara: no son miembros del Comité Olímpico Internacional. Lo único que podemos hacer es que cada uno de sus jugadores, sea de baloncesto, béisbol o hockey sobre hielo, que participe en unos Juegos Olímpicos, sea controlado de acuerdo a las normas de nuestro reglamento a partir del año anterior a esos Juegos. Y le garantizo que eso se hace con toda seguridad: se ha hecho en el pasado y se va a seguir haciendo. Insisto: en el periodo de un año inmediatamente anterior a esos Juegos. Más no podemos hacer: ellos son organizaciones distintas. Y estoy muy convencido de lo que digo. Pero todos los americanos serán controlados. Y digo todos.
¿Qué pasó en 1988 con Carl Lewis, su compañero velocista DeLoach y toda la lista de positivos ocultos que ha delatado Wade Exum, el antiguo director del Departamento Antidrogas del Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC)?
Hemos pedido al USOC una lista exhaustiva de todos esos casos, para actuar en consecuencia. Pero hay que obrar con prudencia extrema: de acuerdo a los límites de hoy, Carl Lewis estaría exonerado, como ya lo fue Linford Christie por su positivo del año 1988 en los Juegos de Seúl, y de ese caso muy pocos hablan. Otra cosa es la lucha que mantenemos con los estadounidenses por los positivos del año de Sydney, pero ahí nos topamos con un muro legal: ellos entienden que no deben dar nombres de atletas que han quedado exonerados por su propia normativa.
Usted sabe bien, porque tiene casa en la Costa Brava, que en España se han producido últimamente dos casos de dopaje que han dado mucho que hablar. Me refiero a los del futbolista Carlos Gurpegui y el atleta Alberto García.
(Seco y cortante) Voy a ser tan claro como siempre lo he sido en este tema: si Gurpegui y Alberto García han dado positivo, deben ser descalificados.
¿Va a haber alguna medida contra los Estados que, habiéndose comprometido, no han aportado fondos para financiar la Agencia Mundial Antidopaje?
Efectivamente, hay Gobiernos que no están aportando dinero a la Agencia, pero eso no significa que se vaya a prohibir a sus deportistas a participar en los Juegos Olímpicos. Evidentemente se está haciendo un gran esfuerzo, en este sentido, por parte de todo el movimiento olímpico. Velamos por la salud de los atletas y todo el mundo lo comprende. No hay muchas más soluciones.
A otro asunto: las circunstancias del fichaje de David Beckham por el Real Madrid inducen a pensar que el deporte de alta competición está sacrificando los valores de la pureza competitiva por los del merchandising, la mercadotecnia. ¿Qué le parece todo esto al máximo responsable del movimiento olímpico?
No estoy de acuerdo con ese planteamiento que usted expone. El merchandising no puede funcionar si Beckham, o quien sea, no juega bien. Si no se gana, no hay de ningún modo camisetas que vender. Si Beckham no marca goles y no juega bien, irá al banquillo y desde el banquillo no se pueden vender camisetas. Dependiendo de cuántos goles meta, tantas camisetas venderá. Esa es una ley que yo creo inexorable. Y sé con certeza que el Real Madrid también cree lo mismo.
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Seguimos con lo de la Costa Brava. Al que anda mucho por allí, le pega ser del Barça. ¿Y usted, señor Rogge...?
(Risa distendida) No, no, mire el Real Madrid y el Barcelona son dos grandes equipos, de lo mejor del mundo. Ahora le toca estar mejor al Real Madrid, pero, pero... el Barcelona resucitará, ya lo verá. Seguro.