Experiencia, método y visión global
Ganó dos Mundiales juveniles con Portugal, trabajó con la FIFA y entrenó en Japón, EE UU y Suráfrica antes de convertirse en la mano derecha de Ferguson. Es Carlos Queiroz.


Nacido en Nampula (Mozambique) el 1 de marzo de 1953, Carlos Manuel Brito Leal Queiroz nunca fue futbolista de primer nivel pero como técnico de la selección juvenil portuguesa ganó dos Mundiales, en 1989 y 1991. Ahí asistió al nacimiento de la generación liderada por Figo y Rui Costa, con la que luego no pudo clasificar a la selección absoluta de su país para el Mundial de EEUU 94.
Carlos Queiroz parecía haber entrado en la rueda del exótico seleccionador trotamundos tipo Milutinovic cuando, el pasado verano, Ferguson vio en él una gran posibilidad. Le llevó al Manchester United para representar con exactitud lo que los ingleses entienden como Assistant Manager, un ayudante de trabajo diario, un hombre polivalente para el trabajo físico y táctico. El Ángel Cappa de Alex Ferguson, que como casi todos los técnicos al final terminan por recibir ofertas para trabajar en solitario.
Queiroz tenía una del Sporting de Lisboa, y ahora recibe otra más suculenta, la del Real Madrid. El portugués representa la figura clara de un técnico de apoyo, de esos a los que la UEFA suele invitar a los torneos para que elaboren informes. De hecho, trabajó para FIFA entre 1989 y 1991 como complemento a su trabajo con los juveniles portugueses y poco antes de hacerse cargo del banquillo de la selección absoluta.
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En el Manchester, Queiroz estaba muy valorado. Desde hace tiempo, el fútbol inglés alimenta esa necesidad del Assistant Manager y el propio Queiroz sirvió de recambio en el United a Steve McClaren. Ferguson siempre alabó la capacidad de iniciativa del luso, sus métodos de trabajo y su visión global del fútbol tras las etapas que cubrió en lugares tan distintos como el New York MetroStar, el Grampus 8 japonés o la selección de Suráfrica.
No se aprecian grandes cambios tácticos en el juego desplegado por el Manchester tras su incorporación al cuerpo técnico porque el 4-5-1 se ha mantenido inamovible y las estrellas siempre tuvieron su hueco en el once titular. En los últimos tiempos su nombre aparecía mucho en los medios de comunicación, pero más vinculado a la posible llegada al United de los futbolistas portugueses Quaresma y Cristiano Ronaldo que a sus cualidades como ayudante de Ferguson. Seguro que esa es otra ventaja que valoraba Ferguson, la capacidad de su segundo para trabajar en la sombra.