Las chicas dan una lección a los chicos
La Selección masculina hace una segunda jornada nefasta y desciende, mientras la femenina es quinta, su mejor clasificación

Un chupito de vinagre y una cucharadita de miel. La miel, claro, la pusieron ayer las chicas de la Selección, un prodigio a la hora de competir. El vinagre corrió por cuenta de los chicos, que fallaron calamitosamente en la segunda jornada de la Superliga Europea, disputada en Florencia bajo un sol de justicia, y que se van de nuevo a la segunda categoría. Sus colegas femeninas lo habrán celebrado esta noche, porque terminaron quintas, la mejor clasificación de la historia. Siguen en la Superliga. Es la primera vez que se mantienen en la categoría.
Empezó a agriársenos la ensalada con Montxu Miranda en pértiga, que sólo fue capaz de saltar cinco metros. Siguió Chapado en triple, sin llegar a los 16. Mario Pestano fracasaba en disco. Pentinel se hundía en los obstáculos y era cuarto, cuando es vigente campeón europeo. Poco importaba que Antonio Reina, magnífico, ganase los 800 metros y echase un poco de aceite a las herrumbrosas ruedas del equipo masculino, y que un debutante, Castillejo, acabase glorioso segundo en los 3.000.
Todo lo demás era decepcionante: Vivancos en 110 metros vallas, Ezquerro en 200, García en jabalina... El 4x400 metros luchó bravamente en la última prueba en busca de una misión más imposible que las de Tom Cruise. Era la debacle.
Y lo peor de todo es que si las cosas hubieran salido normalmente, sin grandes estridencias ni a favor ni en contra, España estaría hoy entre los grandes un año más, porque hay equipo para ello. Pero ayer casi todo el mundo perdió el rumbo.
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Vamos con la miel. Las chicas dieron una lección. Y el espíritu del equipo en esta segunda jornada se encarna, sobre todo, en Natalia Rodríguez, portentosa en 1.500: iba quinta al entrar en la última recta y ganó de calle. Supo leer la carrera, supo quedarse cuando había que quedarse, supo atacar cuando no había más que cadáveres por delante de ella. Mientras Natalia festejaba el triunfo, sus rivales rodaban por el tartán, exhaustas. Una exhibición.
También ganó Glory Alozie en las vallas, y fueron segundas Ruth Beitia en altura, intentando récord español en 1,98, y Concha Montaner en longitud. Y las demás echaron una mano. Una lección, sí. Y eso que Marta Domínguez se había quedado en casa, lesionada.
