De Villano a ídolo

La vida de Beckham. Sobreponerse a la pesadilla que vivió en 1998 tras la disputa del Mundial de Francia terminó por consagrar a Beckham en su país, donde fue calificado de traidor por ser expulsado en el Argentina-Inglaterra tras agredir a Simeone desde el suelo. Inglaterra quedó fuera del Mundial en ese partido. La temporada siguiente lo ganó todo con el United (Liga, Copa y Champions League). Nadie volvió a dudar de él.

<B>SONRISAS Y LAGRIMAS</B>. Becks fue recibido como un villano en su país tras ser expulsado ante Argentina en el Mundial del 98. Luego lideró al United para conseguir la Champions.

Beckham llegó al Mundial de 1998 convencido de su titularidad, pero Hoddle le dejó en el banquillo en el debut ante Túnez. El técnico prefirió para la banda derecha a Darren Anderton, recién recuperado de dos lesiones graves en el Tottenham. "Beautiful Becks" como se le llamaba ya, se llevó el primer gran disgusto de su carrera. "David no parece concentrado en lo que representa una Copa del Mundo", declaró Glenn Hoddle. Sus palabras intuían el secreto a voces de su relación con Victoria Adams, ya culebrón en toda la prensa inglesa. Inglaterra ganó a Túnez sin Beckham, y la lesión de Paul Ince en el primer tiempo frente a Rumanía le permitió entrar en el campo. Los ingleses perdieron, pero Beckham convenció a Hoddle y fue por fin titular ante Colombia. Un golazo de libre directo a Mondragón y la clasificación inglesa para octavos calmaron los ánimos. Al fin y al cabo, Geoff Hurst empezó como suplente en 1966 y terminó por hacer tres goles en la final, pensaron casi todos. Pero el destino de Beckham en este Mundial sería el peor de los posibles.

El desencuentro. Ante Argentina en Saint Etienne, Inglaterra jugó en octavos de final uno de los partidos más recordados de la historia. Por el golazo de Owen y sobre todo por aquella jugada en el minuto 47. Choque entre Beckham y Simeone, el argentino que recula y el inglés que le da una patada desde el suelo. No es una acción clamorosa, pero la repetición muestra una agresión. Beckham es expulsado, Inglaterra pierde por penaltis y queda eliminada. Todos los factores posibles para que Beckham vuelva como un villano al país. Maltratado por la Prensa, de toda la cascada de declaraciones hay una fundamental, de su padre, Ted. "Después de todo lo que le han hecho a mi hijo, nunca más estaré orgulloso de ser inglés. David se ha equivocado, pero ahora le están linchando y cuidado porque podría elegir marcharse a jugar al extranjero". Lo único positivo de todo aquello fue la reconciliación con un Alex Ferguson que no dudó en salir en su defensa. Un paréntesis breve, como veremos después.

La temporada 98-99 empezó mal, porque la expulsión frente a Argentina tardaría mucho en olvidarse. En el debut del United ante el West Ham en Upton Park, los hinchas locales fueron al estadio con pancartas de "traidor a la patria". Días más tarde se comercializaron en Londres cientos de figuritas suyas para que los hinchas las pudieran destrozar en los pubs de la capital. Un clima terrible que obligó a Beckham a duplicar su seguridad privada. Cuando un pastor bautista colgó en la puerta de su iglesia una pancarta con la frase de "Dios perdona hasta a Beckham", quedó definitivamente demostrado que David era mucho más que la figura de un futbolista.

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¿Y Beckham? En plena tormenta intentaba pasar como uno más de la plantilla del Manchester United. Intimo amigo e inseparable de Dwight Yorke y Andy Cole, charlaba con los ayudantes de la plantilla y preparaba los partidos como si nada. Seguro que gracias a todo ello se estaba fraguando la temporada más gloriosa de la etapa reciente del club. Había empezado mal con la derrota 3-0 ante el Arsenal en la Charity Shield, pero terminó con un triplete Liga-Copa-Champions League apoteósico. Había llegado Teddy Sheringham para unirse a los Fergie Babes, liderados por un Beckham espectacular en la banda derecha. Ganó la Premier con una remontada en el último partido ante el Tottenham, la Copa inglesa con una épica semifinal ante el Arsenal con golazo de Giggs y una final tranquila ante el Newcastle y la Champions en Barcelona.

La reconciliación. Para Beckham será difícil superar lo vivido aquella noche de Barcelona ante el Bayern de Múnich. La baja de Keane le dio un sitio en el centro junto a Nicky Butt, justo lo que deseaba. Giggs se escoró a la banda derecha, y Beckham dirigió al United aunque acabó en la banda en los últimos minutos. El Manchester United remontó un gol de Basler con dos tantos en el descuento de Sheringham y Solskjaer y ganó en el último suspiro la final más recordada de los tiempos recientes de la Champions. El United devolvía a Old Trafford la Copa de Europa ausente desde 1968 y hasta le UEFA permitió que fuese Sir Alex Ferguson quien levantase el trofeo. Una noche de ensueño para Beckham, su punto más alto en el club. Además, su primer hijo Brooklyn había nacido en marzo y solo días después de la final del Camp Nou se casó con Victoria Adams. Un verano después del Mundial nadie en Inglaterra se atrevía a recordarle a Beckham el caso Simeone. David era tan feliz que la prestigiosa revista inglesa World Soccer sacó en portada en septiembre de 1999 una entrevista suya con la jugosa frase de "me quedo en el United para toda la vida". Justo lo que todo el país quería escuchar. Beckham se había reconciliado con la hinchada inglesa.

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