La Superliga es engañosa

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

«La Superliga llega cada año por estas fechas para proclamar a la mayor potencia europea en atletismo. Es una competición, sin embargo, que ni es liga, pues se trata de una sola prueba, ni la clasificación final suele responder al auténtico nivel de cada país. Llega tan pronto que los mejores atletas aún no están en forma, al contrario de lo que sucede en Estados Unidos con motivo de sus trials. A poco que un país la prepare específicamente la puede ganar, caso de Polonia en 2001. Y al revés. Como no la prepare mínimamente, puede hasta perder la categoría, caso de España en los últimos años.

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«El nivel del atletismo español está siendo últimamente altísimo en los grandes campeonatos individuales. En la Superliga, en cambio, no damos la talla. Séptimos en 2001, lo que costó el descenso cuando ese año fuimos sextos en la clasificación de finalistas de los Mundiales, y condenados a competir en la categoría inferior en 2002, cuando fuimos segundos en el medallero de los Europeos. Y es que en la planificación de nuestros atletas nunca figura la Superliga como objetivo prioritario. Antes que ella están los campeonatos Europeos o Mundiales, tanto en pista cubierta como al aire libre.

«Nuestro atletismo, siendo excelente, no da para más. Ya se exprime bastante a nuestras figuras para pedirles dos puestas a punto durante el año. Si compiten ahora lo hacen al tran tran, y si hay que tirar de los atletas de segunda línea, baja mucho el nivel. Es entonces cuando otros países, como Gran Bretaña, Alemania, Rusia o Francia, se aprovechan de su más extendida práctica del atletismo para presentar unos equipos apañaditos que les permiten estar regularmente en el podio de esta competición. Nuestro reto particular es que el equipo femenino termine haciendo la competencia al masculino.

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