Del Whipps Cross Hospital a Barcelona
La vida de Beckham. Nació el 2 de mayo de 1975 en Londres y vivió sus primeros años en el barrio de Leytonstone. Hoy todos aquellos sitios en los que pasó su infancias son lugares de culto. En el parque Larkswood comenzó a practicar los libres directos en compañía de su padre. La primera vez que se encontró con el Manchester United tenía once años y jugó un torneo patrocinado por Sir Bobby Charlton.


No solemos quedarnos con jugadores nacidos en Londres porque tarde o temprano quieren irse, pero la familia de David es fanática del United. Una frase de Alex Ferguson para la historia, pronunciada nada más llegar Beckham a la escuela de Old Trafford. Pudo cambiar todo, pero no. Beckham estaba destinado a lo más alto, y quizá Ferguson lo intuyó desde el principio.
Beckham, sí, nació en Londres, y antes de estrellarse en unas pruebas en el Leyton Orient y el Tottenham pasaron muchas cosas en su vida. Nació el dos de mayo de 1975 en el Whipps Cross Hospital de Waltham Forest, y vivió sus primeros años en el barrio de Leytonstone. Su padre, David Edward Beckham, más conocido como Ted e instalador de gas. Su madre, Sandra West, peluquera de profesión. Se habían casado en 1969 en Hoxton, un barrio del este de Londres, y se habían trasladado a la casa de Leytonstone.
Hoy todas los lugares que frecuentaba el joven David han pasado a ser lugares de culto para muchos aficionados ingleses. Por ejemplo el estadio de Walthamstow, donde trabajó como camarero en las carreras por diez libras cada noche. También el bosque de Ainslie, donde iba a menudo a visitar a sus abuelos, su colegio de Chase Lane Junior y el parque Larkswood, donde según la leyenda empezó a practicar con su padre los libres directos. Y por supuesto Peter May Sports Centre, sede de los Ridgeway Rovers, primer equipo de Beckham con diez años y en el que llegó a marcar más de cien goles en tres temporadas.
Sólo un año más tarde, David se encontró por primera vez con el club de los amores de sus padres, el Manchester United. Tenía once años, y jugó un torneo para alevines con el patrocinio de Sir Bobby Charlton. Era diciembre de 1986, su equipo ganó y Beckham obtuvo como premio un viaje de dos semanas a Barcelona para ver entrenar al Barça de Terry Venables. De allí son las fotos de David con los ojos desencajados junto a Venables y los delanteros Steve Archibald y Gary Lineker. No sólo eso, el Manchester United le convirtió en mascota para su partido ante el West Ham en el Upton Park de Londres.
David todavía vivía en la capital, pero ya algo presagiaba. Incluso el destino ayudó a sus fracasos en las pruebas en el Leyton Orient y el Tottenham. Así que se fue de nuevo a Manchester, y entró en la escuela de Old Trafford el 8 de julio de 1991. De entonces es la frase de Ferguson, y justo en ese momento se empezó a forjar la leyenda.
Ni siquiera su madre tenía mucha confianza en que Beckham triunfase en el Manchester United, pero la realidad sería muy distinta. Con 16 años ya empezó a funcionar en los juveniles, y fue decisivo en el título de Copa en mayo de 1992. Un éxito forjado al lado de nombres como Ryan Giggs, Paul Scholes o Gary Neville, en una de las mejores generaciones del Manchester United. Llegó ese título de Copa, y poco después su debut en el primer equipo. Un partido de copa de la Liga en septiembre de 1992 ante el Brighton, cuando salió por Andrei Kanchelskis. Faltaban veinte minutos para el final y no marcó grandes diferencias, pero hoy es uno de los partidos más recordados de su carrera. Cuatro meses más tarde firmó como jugador profesional, pero no volvió a aparecer en toda la temporada en el primer equipo.
Noticias relacionadas
Pero explotó, no podía ser de otra forma. En septiembre de 1994 fue por primera vez titular, en un partido ante el Port Vale en la Copa de la Liga. Y dos meses más tarde marcó su primer gol importante ante el Galatasaray en Liga de Campeones. Un partido triste, porque a pesar del 4-0 favorable al Manchester United el equipo fue eliminado de Europa. Beckham daba los pasos rápido, y debutó como titular en Liga ante el Aston Villa en un empate a cero en abril de 1995. Antes había experimentado algo que jamás olvidará con una breve cesión al Preston de la Tercera División. Alex Ferguson no quería confianzas en la joya y le cedió para cinco partidos, en los que marcó dos goles. El primero ante el Doncaster Rivers en su debut, otro de los momentos que David Beckham suele recordar con más cariño.
Había adquirido un poco más de experiencia, pero su nivel obligó al Manchester United a recuperarle antes de lo que tenía previsto. Llegó el mencionado debut ante el Aston Villa y ahí jamás a nadie en Old Trafford se le ocurrió una nueva cesión. Volvió a aparecer en una semifinal de Copa ante el Cristal Palace e incluso la marcha de Kanchelskis y Paul Ince le abrieron la puerta de par en par. Empezaba la que sería una temporada decisiva en su carrera.