El efecto del inglés cambió las elecciones
Laporta arrancó con un 1% de intención de voto y acabó sacándole más de 20 puntos al favorito Bassat

Para ser un tipo mediático; para que la CNN te saque en su noticiario; para que The New York Times te nombre en un editorial; para que toda la Prensa británica abra el mismo día sus ediciones deportivas con tu foto en portada y titulares a toda plana, algo muy gordo has tenido que hacer. Y algo muy gordo (confirmar que tenía un acuerdo con el Manchester United para fichar a David Beckham) es lo que hizo Joan Laporta en la recta final de las elecciones a la presidencia del Barça. Fue la bomba de una campaña en la que empezó de meritorio, casi sepultado por la alargada sombra de Lluís Bassat, que empezó la lucha con una ventaja sideral.
Pero como en la fábula de la liebre y la tortuga, Laporta se tomó la carrera con filosofía y, amparado en su táctica del "círculo virtuoso", empezó a "progresar adecuadamente" (su latiguillo) y, viniendo desde atrás, fue poco a poco recortando la ventaja que tenía el líder en la clasificación provisional.
Para los últimos días, Laporta guardaba la gran noticia: Beckham. De hecho fue el Manchester United el que, tras los rumores no oficiales publicados en la Prensa británica, se le adelantó anunciando oficialmente que había llegado a un acuerdo con Laporta para traspasar al jugador si éste llegaba a la presidencia. Fue el pasado día 11 y, dos días después, a otros dos de la votación, el gran revolcón en las encuestas era un hecho: Bassat perdía gas y Laporta se colocaba como caballo ganador en la carrera por el Camp Nou.
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Lo demás ya es historia: Laporta desplazó a Bassat en el ánimo del socio culé y arrasó en las urnas sumando más votos que los otros cinco candidatos juntos. No cabe duda, y ahí están los datos de las encuestas, de que el tirón de Laporta fue definitivo cuando Beckham saltó al ruedo. Bassat, un publicitario que no consigue venderse a sí mismo, fue superado por un rival de imagen kennedyana, rodeado de jóvenes economistas y con un programa trabajado. Beckham hizo el resto.
El culé quería un gran cambio. Ahora ya lo tiene.