Primera | Sevilla

Dos grandes errores marcan la campaña

El discurso de la permanencia se agota. Del Nido promete un cambio obligado

El Sevilla desperdició en Málaga una gran oportunidad para poder meterse en Europa la temporada que viene.
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Otro año igual, más de lo mismo, la misma historia... son algunas de las expresiones con las que se puede resumir el balance de temporada del Sevilla. Un año en el que se salvó el raquítico objetivo de la permanencia y se abrieron dos heridas sangrantes en Pamplona y Málaga. Dos momentos puntuales en los que el equipo demostró ser lo que es, dos citas históricas en las que quedaron al descubierto las carencias de un conjunto que está cogido con alfileres para... simplemente pasearse (en el más puro sentido peyorativo) por la categoría.

El absurdo de Málaga puso el punto y final a una época de conformismo obligado. El Sevilla debe dar un paso más adelante para no morir en un mensaje mediocre. El discurso de Caparrós de los 43 puntos ha dejado de valer. El técnico, elogiado desde que llegó al Sevilla por su buen rendimiento, está obligado a abandonar ese argumento en el que se ha acomodado. Y es que no es cierto que el presupuesto del Sevilla no permita eliminar a un mediocre equipo, como es Osasuna, de la Copa y vencer en un importantísimo encuentro a un Málaga que salió a jugar con desgana. La prueba de que las cosas no van bien encaminadas es que el propio José María del Nido ha prometido un salto de calidad para evitar que el sevillismo vuelva a aburrirse.

El equipo ha derrapado y deja en el ambiente un aire de tremenda decepción labrada por las carencias del propio conjunto sevillista. El Sevilla ha fallado en las dos citas más importantes del año y, con los números en la mano, no ha superado la temporada pasada, en la que se logró 53 puntos (tendría que ganar el domingo para superarlo) y estuvo hasta el último suspiro liguero con la opción de colarse en Europa, posibilidad que este año ya ha desaparecido.

Sin duda, son muchos los defectos los que han marcado este sentimiento de desilusión y ni muchísimo menos la mala suerte, como apunta Caparrós, es el más poderoso.

El Sevilla ha navegado durante todo el año con una insultante ausencia de gol que explotó en Málaga y que descubrió la impotencia rematadora de gente como Antoñito, Toedtli y Machlas. Sin duda, el refuerzo invernal ha sido un fracaso. ¿Reyes? Ha dejado escapar una temporada más.

En el centro del campo, Casquero no ha sido el del año pasado y cada ausencia de Torrado se convirtió en un problema para los sevillistas (con él, el equipo ha ganado 36 puntos de 66; sin él, 14 de 45). Sin olvidar el bajón que la defensa ha ofrecido durante la segunda vuelta: El equipo fue perdiendo seguridad para ganar inquietud, Pablo Alfaro olvidó su experiencia, David no fue el del año pasado y Njegus apareció, curiosamente, cuando mejor estaba Redondo. Del Nido pone manos a la obra para dar su ‘salto de calidad’.

Reyes no explota

A Reyes le queda mucho camino por delante si quiere convertirse en ese crack que muchos ven en él. Durante toda la temporada ha estado ausente en los partidos claves. Reyes está obligado a dar mucho más.

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¿Salto de calidad?

La propuesta de Del Nido es atrevida, pero peligrosa. El presidente ha prometido elevar el año próximo las prestaciones del equipo y aspirar a mucho más. Martí y Antonio López son los primeros en llegar. Hará falta mucho más.

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