Yo digo Juan Mora

Gaspart: "¡Eh, este equipo es mío!"

Juan Mora
Importado de Hercules
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El Barcelona había perdido en Vistalegre por 28 puntos el pasado mes de marzo en la liga regular. El pasado martes lo hizo por 18. Va ayer y llega a ir ganando por 36. Clasificado para la final. Para eso están los playoff. Para que gane el mejor y para perdonar sus pecados. El mejor es el Barcelona y punto. ¡No iba a serlo siendo el campeón de la Copa y de la Euroliga! Ayer lo demostró superando, además, el estruendo de Vistalegre cada vez que atacaba. Para ganar allí es necesaria una concentración colosal. El Barcelona tuvo la que le faltó en sus dos visitas anteriores y pudo disfrutar hasta de su juego.

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Fue una demostración de que en el deporte de élite actual nadie gana sin bajarse del autobús. En cuanto se concede la más mínima ventaja al rival, está perdido. Ayer, los jugadores del Barcelona salieron desde el primer segundo de juego concentrados en lo que tenían que hacer en cada jugada. No escuchaban los truenos que salían desde las gradas, ignoraban los errores arbitrales, que siempre hay alguno, permanecían inalterables hasta agotar la posesión del balón, pese a que esto no hacía sino aumentar los decibelios sobre la cancha. Estaban en otro mundo. El resultado fue demoledor.

Cuanto mejor jugaba el Barcelona, peor lo hacía el Estudiantes por eso de las prisas. Ni aún así bajaron la guardia los galácticos azulgrana. ¡Y tampoco la afición de Vistalegre! Una vez redujo el Estudiantes la diferencia a 20 puntos y fue como si el apocalipsis cayera sobre el Barcelona. Puro espejismo. Si inagotable es la Demencia, impertérrito fue el Barcelona, que se dispone a conquistar la triple corona gracias al equipo que construyó Gaspart para mayor gloria del club. Tiene la ocasión para aparecer ahora en escena y decir: "¡Eh, este equipo es mío! ¿Crisis? ¿Qué crisis? ¿O es que el baloncesto no vale?"

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