Luis provoca un caos calculado
Noticias relacionadas
Te escribo, Luis Aragonés, como periodista titulado. Y te digo que has perdido el rumbo. Que te has desfigurado. Que quienes te hemos visto durante veinte años seguir una línea profesionalmente recta, hoy no te conocemos. Tienes al Atlético de Madrid en un proceso deportivo caótico por tus bandazos. No sabemos si subes, si bajas, si amas al club o te ha picado que el presidente quiera su dinero antes de dar el portazo. No sé cuando hablas de verdad o de farol; no sé si te gustaría seguir entrenando en esta gran entidad o quieres coger el dinero y salir corriendo. Y no importa si yo no te entiendo: el drama es que el mundo rojiblanco veía a un ídolo en tu figura y ahora te ha puesto bajo sospecha. Nadie sabe que fue de aquél técnico reflexivo, más bien tirando a discreto, enamorado del fútbol, y algo cascarrabias. Aunque esto último te lo veníamos perdonando.
No tengo más autoridad moral para emitir este juicio que la de un observador. Pero, estimado Luis, se palpa que tus caprichos vienen desesperando en los despachos del Calderón, en el vestuario y entre los atléticos de corazón. No sé si buscas cobrar la próxima temporada sin trabajar, pero mosquea que ahora sí estás disponible para hablar hasta en radio taxi. Antes de tu crisis de banquillo, con huida y marcha atrás, no te gustaba conceder entrevistas. No estabas para nadie. Ahora te he oído desacreditar a Toni Muñoz, poner en aprietos a Cerezo y al día siguiente reunir a tus chicos para decir que sigues en el cargo. Es imposible trabajar sobre tanto estiércol. Mala atmósfera creas, admirado Luis, con el derby a la vuelta de la esquina. Esto no es lo mejor que le podía suceder al gran Atlético. Y perdona que no te haya hablado de usted.