"Las peñas hacen apostolado perico"
Joan Segura Palomares es historia viva del Espanyol. Sus libros ya se han convertido en auténticas obras de referencia a la hora de preservar la centenaria memoria perica. Palomares fue testigo directo del nacimiento del primer Aplec, ya que por aquel entonces era empleado del club.

¿Qué importancia tienen los Aplecs en la vida social perica?
Un Aplec actúa en tres campos: cohesiona a los socios, refuerza la estructura del club y sirve para hacer un proselitismo directo.
Suena bien.
Es que el Aplec es una gran fiesta perica. Cohesiona porque en ellos se reúnen muchos españolistas que apenas se ven durante la temporada y que aprovechan estas jornadas para intercambiar experiencias.
¿Qué quiere decir con lo del proselitismo directo?
Que se refuerza la estructura del club. Un Aplec fortalece a las peñas, que son la estructuración institucional por la que apuestan algunos socios para dar su apoyo al equipo. Y hace proselitismo porque en la comarca donde se celebra cada Aplec se habla mucho de los colores blanquiazules durante unos días.
Usted fue testigo directo de cómo nació el primer Aplec. ¿Qué recuerda de aquel momento?
Fue en Pineda. Yo era empleado del club en esa época, que era la época en que Julio Pardo ocupaba el cargo de presidente del R.C.D. Espanyol. Teníamos un cierto temor, porque no estábamos seguros de que la cosa fuera a salir bien. El día del Aplec hizo muy mal tiempo y llovió, pero fue un éxito de asistencia. Entonces vimos que esta iniciativa iba a funcionar. Y la historia demuestra que así ha sido, porque ya se han celebrado nada menos que 13 ediciones. Con la de Cassà ya a la vista.
¿Qué Aplec recuerda con más cariño?
Todos los Aplecs han sido importantes, porque todas las peñas que los han acogido se han volcado por completo. Pero, desde un punto de vista sentimental, porque los he vivido y he ayudado a sus organizadores, tengo que mencionar especialmente dos: en primer lugar, el de Parets. Y en segundo, el de Ibiza.
¿También en una isla como Ibiza se ha llegado a celebrar una reunión de peñas pericas?
Sí. Fue en mis últimos tiempos como relaciones públicas del club. Mantuve conversaciones con el pintor Ferrer Guasch y con el ex-ministro Abel Matutes para sentar las bases de ese Aplec que, de hecho, ha sido el único que se ha hecho fuera de Cataluña.
La Manigua quiere organizar el Aplec del 2005 en Barcelona. ¿Qué le parece la iniciativa?
Desde que se empezaron a organizar los Aplecs, siempre se ha querido hacer uno en Barcelona. Si no se ha organizado hasta ahora, es porque quizá ha habido un cierto temor. Se piensa que cuando se haga, tiene que ser forzosamente el mejor de todos los Aplecs hechos hasta el momento.
¿Usted cómo lo ve?
Yo creo que Barcelona tiene el atractivo suficiente para atraer a mucha gente de fuera. A poco que se organice bien, será un gran éxito. Alguien tiene que cruzar el Rubicón, y deseo mucha suerte a la Peña de la Manigua.
Gracias a las peñas el sentimiento blanquiazul parece que se va extendiendo cada vez más y más lejos.
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Es evidente. De alguna manera, las peñas del Espanyol hacen una labor de apostolado perico en los distintos pueblos y comarcas de Cataluña. Ahora que el fútbol está tan profesionalizado, la presencia de las peñas aporta un toque sentimental que, en mi opinión, este deporte no debería perder nunca.
¿Irá a Cassà este fin de semana para participar en el Aplec?
Sí, si Dios quiere.