Intentarán retrasar el cierre del Tartiere

El club pretende agotar los plazos de los recursos para que la sanción no tenga que cumplirse durante esta temporada

<B>SECUELAS</B>. Al final las han traído los incidentes ocurridos en el derby asturiano.
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Todos aquellos que forman parte del Real Oviedo amanecieron ayer entre la sorpresa y la indignación por la sanción de un partido de cierre del Carlos Tartiere impuesta por el Comité de Competición el martes, a cuenta de los hechos acaecidos en el derby asturiano del 18 de mayo. Muchos jugadores de la primera plantilla oviedista se enteraron de la noticia en el entrenamiento, así como algunos empleados y miembros del cuerpo técnico.

El adjetivo más común utilizado por todos ellos para describir sus sensaciones fue "injusticia". Nadie se explica que el Comité haya tomado una decisión tan drástica, actuando de oficio. El principal argumento esgrimido por el organismo federativo para aplicar el castigo fue el lanzamiento de objetos al terreno de juego, algo más común de lo que parece en nuestro fútbol, y en concreto el daño sufrido por el carbayón Yago a causa del impacto de un bote lanzado desde la grada.

La intención del club ovetense es la de agotar hasta el límite los plazos establecidos para presentar los sucesivos recursos, y así evitar que la sanción tenga que cumplirse durante esta temporada, en alguno de los partidos que le quedan en casa al Oviedo, contra el Salamanca y el Levante. El primer destinatario de las alegaciones de la entidad azul es el Comité de Apelación y, a continuación, de no tener respuesta positiva, acudirá al Comité de Disciplina Deportiva.

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Lafuente, enfadado. Manuel Lafuente seguía ayer "enfadado, no queda otro remedio", y apuntaba como clave de la sanción "la presión mediática que se dio al día siguiente del derby". El presidente carbayón llegó a afirmar que "según el tratamiento que se le dio en muchas televisiones parecía que era lo más grave que había ocurrido en Oviedo desde la revolución de 1934", mientras que en su opinión "comparado con otras situaciones habituales en el vivir cada día de nuestro fútbol no era tan grave".

Sólo han existido dos precedentes de cierre del estadio carbayón en 78 años de historia

El Real Oviedo sólo había sido sancionado con la clausura de su estadio en dos ocasiones hasta el pasado martes. La primera vez que se cerró el Tartiere fue en la temporada 79-80 con motivo de los incidentes que tuvieron lugar en el partido que disputaban los azules contra el Valladolid. El partido del exilio llevó a los oviedistas a Zamora para enfrentarse al Granada, que se llevó la victoria por 0-2. La segunda vez que se clausuró el ya desaparecido viejo Tartiere fue en la campaña 82-83 y el Real Oviedo tuvo que enfrentarse al Atlético Madrileño en Ribadesella, en el campo de Oreyana, empatando sin goles con los colchoneros. Respecto a precedentes recientes en otros clubes el presidente oviedista Manuel Lafuente no considera relevante en la decisión de Competición el cierre de El Molinón, ya que "los incidentes que ocurrieron allí el día de la visita del Numancia fueron de otra índole totalmente diferente".

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