El doping mata

Ha muerto un ciclista. Esta vez no sobre la carretera. Todo parece indicar que durmiendo. Hace catorce años, once ciclistas holandeses también murieron en circunstancias similares. La sangre se les había vuelto demasiado espesa a consecuencia de una sobredosis de EPO. Urge aclarar las causas del fallecimiento de Fabrice Salanson. Tienen que saberse, porque se trata de un hecho extraordinario. Un chaval de 23 años, en perfectas condiciones físicas, que pasa revisiones médicas cada dos por tres, no puede morirse así como así. Algo muy terrible le pudiera haber sucedido.
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Hay precedentes de muertes repentinas que jamás fueron suficientemente aclaradas. Sobre todo de ex deportistas. Florence Griffith o Diego García, por ejemplo. La familia tiene derecho a no acentuar el drama. Mas cuando se trata de gente pública, muchas veces puesta como ejemplo, conviene saber toda la verdad. Porque si hubiese sido la química el agente asesino, hay que proclamarlo a los cuatro vientos para que se sepa que el doping mata, y porque detrás habrá habido una mano negra que le haya administrado, vendido o inducido a tomar algo prohibido no porque sí, sino por su efecto letal.
A ver si empezamos a tener claro lo que es doping. El doping consiste en meterse química en el cuerpo cuando éste no lo necesita. Algunos médicos aplican la teoría de que los deportistas de élite sufren importantes carencias en el organismo debido a los grandes esfuerzos. Pues si por ello el organismo enferma, será debido a que el deportista ha alcanzado sus límites. Pero en vez de descansar, lo que hace es medicarse, con ayuda de su entorno, para superar unos umbrales que acabarán teniendo consecuencias devastadoras. Y actuaciones como éstas son las que no pueden quedar impunes.