Apasionado del basket y de Serrat
Cuando el Tau le llamó, en el verano del 99, tenía dos grandes alicientes para el viaje: entrar en la mejor Liga europea... y multiplicar sus posibilidades de ver actuaciones de Joan Manuel Serrat en directo, no supeditarse a las giras sudamericanas del Noi del Poble Sec. Porque Julio César Lamas es un fan incondicional de Serrat, tiene toda sus discografía y ha estado en todos los conciertos del cantautor catalán que se han puesto a su alcance, a veces en días continuos y poblaciones lejanas.
El baloncesto, la familia y, por supuesto, Argentina, su Argentina, son sus restantes pasiones. Antes de aterrizar en Vitoria había cumplido ya importantes retos en su país: ser campeón de liga como entrenador del Boca Juniors (1997), y dirigir tanto la selección júnior como la absoluta en sendos Mundiales. En el inicio de su carrera como preparador, incluso, había tenido la suerte de ser ayudante de León Najnudel, el añorado León, profeta del basket, campeón de Copa en España (CAI Zaragoza) y padre de la Liga Argentina de clubs.
En este lado del Atlántico, cuatro años después de su llegada, está a punto de ver materializado otro gran sueño: festejar su 39 cumpleaños (próximo lunes) estampando la firma como entrenador del Real Madrid. "Lo máximo en prestigio", según sus propias palabras.
De casa al trabajo y del trabajo a casa. Ese es el programa de Julio Lamas, un hombre al que todos definen como "educado, amable, sencillo, hogareño, serio y trabajador". Todo eso. Y, también, "idóneo para la tertulia, porque le gusta hablar y sabe escuchar".
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Ha crecido su afición a Serrat, ha crecido su devoción por la familia (Alejandra, esposa, profesora en funciones de ama de casa; los hijos, Tomás y Valentina); ha crecido su fidelidad a los amigos ("Siempre tiene algún viajero de allá como invitado, siempre es un anfitrión exquisito"); ha crecido su pasión/amor/ dolor por Argentina ("Sigue al minuto las noticias de allí, habla cada noche con sus padres, sus amigos bonaerenses, lee los diarios de su país, se interesa por todo lo argentino, en cualquier parte del mundo").
Tranquilo, metódico. Le consideran buen conductor de grupo; sabe motivar sin apenas gritos ("Aunque sabe darlos"). Guarda la compostura en los partidos. "Lo único que denota su tensión es el enorme consumo de agua en los partidos". Pero el lunes será champán.
